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Regeneración cerebral de algunas aves podría inspirar la reparación del cerebro humano
Imagen de archivo. Foto de EFE/Laurent Gillieron

Investigadores de varios países comprobaron la capacidad que algunas aves tienen para regenerar su tejido cerebral mediante la ‘neurogénesis‘, y apuntaron ya la posibilidad de desarrollar terapias que propiciarán la reparación del cerebro humano y de combatir en el futuro enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Un pequeño pájaro originario de Australia -el pinzón cebra– es famoso por su habilidad para aprender nuevas canciones y uno de los preferidos por los científicos para estudiar cómo los animales son capaces de asimilar nuevas habilidades, pero en un profundo análisis descubrieron además nuevos datos de esa neurogénesis -el nacimiento, la migración y la maduración de las neuronas- y cómo el cerebro es capaz de repararse a sí mismo.

El trabajo ha sido dirigido por el científico Benjamin Scott, profesor de ciencias psicológicas y cerebrales en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Boston, y en el mismo han participado investigadores del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica (MRC) del Reino Unido y del Instituto Max Planck de Inteligencia Biológica de Alemania.

Al observar el cerebro del pinzón con un microscopio de alta potencia, los investigadores vieron cómo las nuevas neuronas se abrían paso a la fuerza a través del cerebro para reforzar los circuitos y conexiones existentes; esperaban que las neuronas rodearan con cautela las estructuras cerebrales establecidas, incluidas las células cerebrales más maduras, para preservarlas mejor, y en cambio vieron atravesarlas directamente, aplastándolas y empujándolas a su paso.

Los hallazgos podrían ayudar a explicar además la vulnerabilidad humana a diversos trastornos cerebrales, y los investigadores observaron también que algunas células cancerosas metastásicas utilizan la formación de esos ‘túneles celulares’ para invadir zonas sanas, según el resumen de la investigación que ha facilitado la Universidad de Boston.

Al igual que las nuevas neuronas de los pájaros cantores actúan como ‘exploradores’ que se abren paso a la fuerza a través del tejido cerebral, aplastando y empujando a las células maduras que encuentran a su paso, ese mismo mecanismo invasivo es el empleado por ciertas células de cáncer durante la metástasis.

Esa ‘habilidad’ que han demostrado algunas aves es la que podría ayudarles a aprender cosas nuevas o a reparar daños cerebrales, pero podría tener un costo para las células y los recuerdos existentes, y esa podría ser la razón por la que la neurogénesis es una habilidad que los humanos no parecen poseer más allá del útero, según los investigadores.

“Este comportamiento potencialmente perjudicial podría ayudar a explicar por qué los humanos y otros mamíferos tienen una capacidad limitada para regenerar tejido cerebral en la edad adulta”, ha señalado Benjamin Scott, y ha incidido en que eso hace a los humanos más vulnerables a trastornos neurodegenerativos como el alzhéimer.

Los investigadores han apuntado dos hipótesis, aún no comprobadas, sobre lo que estos hallazgos podrían significar para el cerebro humano; la primera es que el cerebro humano evolucionó para limitar la neurogénesis después del nacimiento como una forma de protección, para asegurar que las neuronas más activas no pudieran atravesar las conexiones maduras y dañar el almacenamiento de la memoria.

La segunda, y según los científicos “más optimista”, sugiere que el descubrimiento del ‘efecto túnel’ podría demostrar que las células pueden moverse sin la ayuda de las células gliales -las células del sistema nervioso que actúan como soporte fundamental para las neuronas-.

En los humanos, la mayoría de las células gliales se pierden tras el nacimiento, y se creía que esta pérdida constituía un obstáculo para la neurogénesis en el cerebro adulto, han señalado los investigadores, pero el trabajo que se publica hoy demuestra que las nuevas neuronas en las aves no necesitan esas células gliales, lo cual es muy prometedor, porque implica que la reparación cerebral podría no necesitar a células gliales especializadas y abre la puerta a que los científicos exploren posibles terapias con células madre que podrían estimular la neurogénesis en humanos.

Con información de EFE