Minuto a Minuto

Deportes Un fisicoculturista de 33 años murió tras desplomarse en medio de una competencia en Inglaterra
El fisicoculturista polaco Mateusz Chmura murió luego de que se desplomara durante una competencia en Inglaterra
Nacional Sheinbaum destaca detenciones por huachicol fiscal y coordinación contra el contrabando
Juan Carlos Carpio, director de Pemex, informó que la empresa redujo su deuda en más de 20 mil millones de dólares en menos de dos años
Nacional Beca Rita Cetina: Pasos para registrarse en la nueva convocatoria
Estos son los requisitos y pasos para aplicar a la Beca Rita Cetina para estudiantes de secundaria, en la nueva convocatoria
Nacional Combate a ilícitos en hidrocarburos deja 2,539 detenidos y 173.7 millones de litros incautados
El balance de asuntos penales ante la FGR incluye 152 casos presentados por el SAT por contrabando e incumplimiento de controles volumétricos
Nacional Aguinaldo 2026: ¿cuándo se paga a pensionados del IMSS e ISSSTE?
Estas son las fechas en que pensionados del IMSS e ISSSTE podrán cobrar su aguinaldo 2026
Las hormonas femeninas estimulan al sistema inmunitario para controlar el dolor

El sistema inmunitario se relaciona con la defensa del cuerpo ante los patógenos, pero tiene otras funciones. Un estudio en ratonas sugiere que las hormonas femeninas pueden hacer que los linfocitos produzcan un tipo de opioides para controlar el dolor.

Las células T reguladoras (T-reg) son linfocitos que regulan o suprimen a otras células del sistema inmunitario y pueden reducir la inflamación, pero un equipo de la Universidad de California (EE.UU) ha descubierto otra función que explica en Science.

Las T-reg pueden inhibir la nocicepción (percepción consciente del dolor) mediante un mecanismo que no depende de su capacidad para regular la activación inmunitaria ni la reparación tisular, sino de las hormonas femeninas.

El descubrimiento podría ayudar a desarrollar nuevos tratamientos para el dolor crónico, explicar por qué algunos analgésicos funcionan mejor en las mujeres que en los hombres y por qué las mujeres posmenopáusicas sufren más dolor.

El estrógeno y la progesterona, según el estudio, estimulan a las T-reg que están cerca de la médula espinal para que produzcan encefalina analgésica, un pentapéptido opiáceo liberado por el sistema nervioso que actúa contra el dolor y tiene efecto analgésico.

“El hecho de que exista una influencia dependiente del sexo en estas células -impulsada por el estrógeno y la progesterona- y que no esté relacionada en absoluto con ninguna función inmunitaria es muy inusual”, en opinión de Elora Midavaine, de la Universidad de San Francisco y una de las firmantes del trabajo.

El equipo observó, en ratonas, las T-regs que están en las meninges (capas protectoras que recubren el cerebro y la médula espinal), la cuales se creía que solo servían para proteger el sistema nervioso central y eliminar residuos.

Sin embargo, los investigadores han descubierto que el sistema inmunitario utiliza las meninges para comunicarse con neuronas distantes que detectan sensaciones en la piel.

Esa comunicación comienza cuando una neurona, a menudo cerca de la piel, percibe algo que podría causar dolor y envía una señal a la médula espinal.

El equipo eliminó con una toxina las T-regs que rodean la parte inferior de la médula espinal y comprobaron que las hembras se volvían más sensibles al dolor, mientras que los machos no, una diferencia que sugiere que ellas dependen más de ese tipo de linfocitos para controlar el dolor.

Los investigadores aún no saben cómo hacen las hormonas para que las T-reg produzcan encefalia, aunque seguirán estudiándolo. Sin embargo, conocer esta vía dependiente del sexo puede llevar a nuevos enfoques para tratar el dolor.

A corto plazo, puede ayudar a los médicos a elegir medicamentos más eficaces para un paciente en función de su sexo, lo que podría ser especialmente útil para las mujeres que han pasado la menopausia y ya no producen estrógenos ni progesterona, muchas de las cuales sufren dolor crónico.

El equipo estudia la posibilidad de diseñar las T-regs para que produzcan encefalina de forma constante tanto en hombres como en mujeres. De tener éxito, “podría cambiar realmente la vida” las personas con dolor crónico que no se trata adecuadamente, según Allan Basbaum, otro de los firmantes del estudio.

Con información de EFE