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La medicina que se hace en las redes
Foto de Agence Olloweb en Unsplash

 

La medicina ya no solo se ejerce desde un consultorio u hospital. La información está ahí y cada vez es más fácil acceder a ella. Con la llegada de la inteligencia artificial, muchas personas tenemos información veraz, actualizada y explicada de una manera sencilla al alcance de la mano. Era cuestión de tiempo para que esto alcanzara a la medicina.

Hoy algunas personas prefieren solicitar ayuda o asesoría a un chatbot antes que acudir con un profesional de la salud. Y de aquí surge la pregunta: ¿está mal hacer eso?

No es nuevo que, desde la llegada del internet, muchos le pregunten sus síntomas a Google. En aquel entonces no había mayor problema: todos sabíamos que la respuesta casi siempre era augurio de una enfermedad mortal o un diagnóstico catastrófico, cuando la gran mayoría de las veces se trataba de algo menor.

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El problema actual es distinto. En México no existe una regulación clara sobre este tema, y cualquiera puede decir lo que quiera en redes sociales, muchas veces poniendo en entredicho la ética profesional. No solo hablamos de inteligencia artificial: también de los llamados médicos influencers. La mayoría hace un buen uso de su alcance, pero algunos se venden al mejor postor. El ejemplo más reciente fue el de varios médicos, con millones de seguidores en conjunto, que vendieron una “opinión” en contra de una marca de bebidas rehidratantes (Electrolit) a cambio de depósitos de miles de pesos.

¿Quién sanciona eso? ¿Quién lo regula? ¿Se puede mentir impunemente solo por tener autoridad moral o un título académico? Este es un nuevo reto para los legisladores, porque el mundo está cambiando, y con él, la medicina de primer contacto. Las nuevas cadenas de atención médica a bajo costo, basadas en telemedicina, son una realidad; sin embargo, la ley no las abarca con claridad. Según un especialista en derecho sanitario, incluso una recomendación médica enviada por WhatsApp ya se considera telemedicina.

Los médicos, en general, desconocemos las reglas por dos motivos: o no existen, o no se entienden.

Muchos pacientes confían más en ChatGPT que en su propio médico. ¿Eso está mal? Personalmente no lo creo, pero tampoco debe sustituirse la consulta profesional. Lo que sí es cierto es que los médicos debemos incorporar la inteligencia artificial a la práctica médica: desde un consultorio de medicina general hasta el uso de algoritmos para detectar arritmias o robots en cirugía.

El futuro será interesante. Lo único seguro es que, en medicina, nada volverá a ser como antes. Y quien no se adapte al uso de la tecnología, corre el riesgo de ser reemplazado por ella.

Dr. Maximiliano Sánchez Téllez-Girón
@DrTellezGiron