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Jugar Pokémon GO puede desvirtuar la realidad de las personas
Foto de Sacbee

Los videojuegos siempre han tenido un elemento adictivo, por eso existen las series y las sagas de estos productos, pero en los nuevos desarrollos, como Pokémon GO, la incorporación de la realidad puede ser un componente peligroso para algunas personas.

“Las adicciones se presentan en sujetos que buscan altas cantidades de reconocimiento, un elemento que sí dan los videojuegos”, explica Óscar Alberto Clavellina López, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Satisfacción momentánea

El también catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM dice que Pokémon GO reúne muchas características adictivas, como dar recompensas constantemente al sujeto que lo juega, lo cual le genera placer.

“Desafortunadamente, la satisfacción de la recompensa es momentánea por lo que, posteriormente, el usuario se ve obligado a buscar otra nueva recompensa, así que sigue jugando. En esa dinámica se va dando el proceso adictivo al juego”, indica.

“Si un sujeto que entra a trabajar a las 9:00 de la mañana y sale a las 9:00 de la noche, ¿en qué momento recibe reconocimiento? Por eso terminan buscándolo en un juego”.

Sin embargo, lo más grave no es el proceso adictivo de los videojuegos, asegura, sino la incorporación a éstos de una “realidad alternativa”, tal como sucede en Pokémon GO.

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Foto de USA Today

“En tecnología lo plantean como ‘realidad aumentada’, pero en psicología podemos decir que es una ‘realidad alternativa’”, aclara Clavellina López. “Si yo voy al cine, entro en una ‘realidad alternativa’ que termina en dos horas, pero si mi vida gira alrededor de ella, representa un peligro, porque luego no se puede distinguir de la verdadera realidad”.

Identificar la realidad

El especialista explica que con un videojuego como Pokémon GO, algunos individuos podrían experimentar dificultades para identificar la realidad, especialmente porque ahora hay mucha gente que lleva a cabo todas sus relaciones mediante la tecnología, como cuando se comunica con alguien más.

“Cuando esos ‘sujetos individualizados’ conviven con una ‘realidad alternativa’ que no es real, los límites no están presentes”, advierte.

“Si a una sociedad de consumo como la nuestra, y que además tiene poca autoestima, le metemos una realidad que no es la que vivimos, entonces vamos a tener sujetos que viven en el caos porque no tienen satisfacciones, no tienen forma de entretenerse, y no van a tener límites. Al rato, no va a saber en qué mundo está viviendo”.

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Foto de Internet

Regresar a lo básico

Actualmente, este proceso es difícil de revertir debido a que es una dinámica humana, reitera Clavellina López.

“Pero lo que sí se puede revertir es el mal uso de la tecnología, ¿cómo?, recobrando cuestiones que parecen obvias: como más apapachos, más besos, más charla, más lectura de cuentos y más juego con los niños”, subraya.

Esto permitiría que el sujeto se desarrolle socialmente de una forma sana y hará que la tecnología no sea toda su vida, sino parte de ella, señala el académico de la UNAM.

Por Carlos Tomasini (@carlostomasini)