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Estudio revela que plantas pueden percibir el sonido de la lluvia y germinar más rápido
En la imagen de archivo, un agricultor sostiene semillas de una variedad de arroz negro en una granja en Isumi, provincia de Chiba, al oriente de Tokio (Japón). Foto de EFE/EVERETT KENNEDY BROWN

Las semillas de arroz pueden sentir el sonido de la lluvia, lo que las estimula para germinar más rápido, una característica descubierta por ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE. UU.), quienes creen que muchos tipos de semillas también podrían responder a ese estímulo.

Un estudio que publica Scientific Reports constituye la primera prueba directa de que las semillas y las plántulas de las plantas pueden percibir los sonidos de la naturaleza.

Las plantas son muy perceptivas y han evolucionado para detectar y responder a los estímulos de su entorno, lo que ayuda a su supervivencia.

El equipo del MIT hizo sus pruebas con cocho mil semillas de arroz que sumergieron en cubetas con agua poca profunda y algunas fueron expuestas al sonido del goteo del agua. Variaron el tamaño y la altura de cada gota para imitar tormentas ligeras, moderadas e intensas.

Además, utilizaron un hidrófono para medir las vibraciones acústicas que generaban las gotas bajo el agua y las compararon con las grabaciones que habían realizado sobre el terreno, por ejemplo, en charcos, estanques, humedales y suelos durante las tormentas.

Las comparaciones confirmaron que las gotas de agua del laboratorio generaban vibraciones acústicas provocadas por la lluvia, al igual que en la naturaleza.

Los grupos de semillas que habían sido expuestos al sonido del agua eran capaces de germinar entre un 30 % y un 40 % más rápido que los que no fueron sometidos a ese sonido, pero que, por lo demás, se encontraban en condiciones idénticas.

Las semillas más cercanas a la superficie podían percibir mejor el sonido de las gotas y crecer más rápido, en comparación con las semillas más sumergidas o más alejadas.

El equipo descubrió que cuando una gota de lluvia golpea la superficie de un charco o el suelo, genera una onda sonora que hace vibrar el entorno, incluidas las semillas sumergidas a poca profundidad.

Estas vibraciones pueden ser lo suficientemente fuertes como para desplazar los estatolitos de una semilla, que son pequeños orgánulos sensibles a la gravedad presentes en ciertas células de la semilla.

Cuando los estatolitos se ven sacudidos, su movimiento es una señal para que las semillas y las plántulas crezcan y broten, explicaron los investigadores.

“Lo que este estudio sugiere es que las semillas pueden percibir el sonido de formas que les ayudan a sobrevivir” y la energía del sonido de la lluvia “es suficiente para acelerar el crecimiento de una semilla”, indicó Nicholas Makris del MIT y uno de los firmantes del artículo.

Estos experimentos demostraron que existe una relación entre el sonido de una gota de agua y la capacidad de crecimiento de una semilla, señala el texto.

Los investigadores plantean que las semillas capaces de percibir la lluvia podrían tener una ventaja biológica: si se encuentran lo suficientemente cerca de la superficie como para responder al sonido de la lluvia, es probable que se encuentren a una profundidad óptima para absorber la humedad y crecer con seguridad hasta la superficie.

El equipo sospecha que el sonido de la lluvia es similar a las vibraciones generadas por otros fenómenos naturales, como el viento, por lo que tienen previsto investigar otras vibraciones y sonidos naturales que las plantas puedan percibir.

Con información de EFE