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El Síndrome de Cotard, trastorno sin piedad

Pese a no ser reconocida por el Manual de Diagnóstico y Estadística de Enfermedades Mentales (DSM) ni reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay un síndrome muy extraño que provoca que la gente pueda sentirse como zombie. Sin embargo, este síndrome, a diferencia del ‘dejo fantástico’ que vemos en series y películas sobre ellos, el Síndrome de Cotard sí tiene repercusiones muy serias a la salud.

Corría el año de 1882 cuando el doctor francés Jules Cotard describió un síndrome que provocaba que algunas personas supuestamente mantuvieran delirios que les hacían creer que habían perdido órganos, partes del cuerpo o incluso su propia vida o alma.

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Jules Cotard presentó el caso de ‘Mademoiselle X’. Foto de Drosophila.

El neurólogo describió esta condición en un reporte del caso de una mujer de 43 años de edad. “Mademoiselle X afirma que no tiene cerebro, ni nervios, ni pecho, ni estómago, ni intestinos; que sólo posee la piel y los huesos de un cuerpo en descomposición. No tiene alma, para ella Dios no existe y el Diablo tampoco. Dice que no tiene necesidad de comer para vivir y que no puede morir naturalmente. Sólo dejará de existir eternamente si es quemada. El fuego será su única salvación”, describía.

Este Síndrome bien puede ser considerada la enfermedad más rara del mundo. Quienes padecen esta condición no se quieren morir: ya se sienten muertos. Y es que quien la sufre puede sentir que sus órganos vitales internos se han paralizado, que los intestinos no funcionan, que el corazón no late, que ya no tienen sistema nervioso, ni algunos de los sentidos, y también puede creer que incluso no tiene sangre ni cerebro.

En casos avanzados, puede asegurar que sus órganos están en estado de putrefacción, e incluso se ve, se huele y se siente como si aquello fuera cierto; puede presentar alucinaciones visuales, donde se puede ver frente a un espejo con forma de cadáver; alucinaciones olfativas, como sentir olores desagradables, a carne en estado de putrefacción; o alucinaciones en el sentido del tacto, donde incluso puede sentir gusanos deslizándose sobre su piel.

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Presenta alucinaciones muy fuertes, alterando por completo las percepciones, Foto de Deviant Art.

Luego de que el doctor Cotard lo describiera, estudiosos de la psiquiatra en todo el mundo han tratado de averiguar si este tipo de casos aparecen a causa de un síndrome concreto, que podría tener un posible tratamiento, o si simplemente se trata de un conjunto de delirios provocados por otras dolencias.

Al momento, pese a no estar clasificada por las dependencias referidas, únicamente se considera que este raro desorden se caracteriza por “alucinaciones nihilistas”, que se centran en la propia percepción del cuerpo, pero aún no ha sido aceptado como enfermedad.

Jesús Ramírez, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, señala que las personas que tienen este padecimiento “son pacientes con un nivel muy alto de sufrimiento”, explicó a la cadena BBC. “Esto se debe a que han perdido el aparato racional y lógico que tenemos todos”.

Ramírez señaló que pese a que se logre clasificar como tal o simplemente un conjunto de delirios asociados a otras patologías, estas alucinaciones aparecen, generalmente, en pacientes que padecen esquizofrenia, estados de depresión psicótica, enfermedad de Parkinson, enfermedades cerebrovasculares e infecciones cerebrales. No obstante, el especialista advirtió que “la mayoría de los pacientes que sufren estas enfermedades no van a presentar el síndrome de Cotard”

En la entrevista, señaló, entre la decena de pacientes que ha visto, solo ha presenciado 14 casos a lo largo de su carrera.

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Es un proceso de ‘despersonalización’ que lo llevan a distanciarse de todo recuerdo como persona. Foto de Press Herald.

Si bien relata el experto que aún se desconocen las causas de este problema, hay anomalías neurobiológicas que pueden provocar “una experiencia subjetiva altamente anormal”, que puede iniciar con la pérdida de memoria emocional que lo vaya orillando a una falta extrema de familiaridad con episodios y personas cercanas en su vida, con su cuerpo y de su identidad.

“También se requiere de una falla de los mecanismos lógicos que se conocen como el sistema de evaluación de creencias. Porque una persona puede tener problemas de despersonalización, pero no llegar a la conclusión de que está muerta”, agrega el psiquiatra.

El proceso de “despersonalización” es, en consecuencia, muy profunda, y es la que genera las alucinaciones, estados de depresión muy severos, y que puede generar la tendencia a las personas a una situación de suicidio.

“La persona, como tiene esta negación de su propia vida, o de sus propios órganos corporales, puede llegar a cometer actos muy dramáticos. Por ejemplo, hemos visto pacientes que se han mutilado”, apunta.

Por último, pese a que no hay tratamiento para este síndrome, Ramírez explica que el primer paso es atacar las enfermedades de base, mismas que pueden estar ocurriendo al mismo tiempo, para luego seguir con terapias universales, ya sean las interpersonales y la psicoterapia cognitivo conductual.

“Uno de los problemas más graves que ocurren en este fenómeno es el estado de aislamiento grave que hace que la persona esté completamente distanciada del fenómeno vital de la relación humana”, concluye el experto.

Con información de ABC