Minuto a Minuto

Deportes Raúl Jiménez marca en la goleada del Wolverhampton sobre el Stoke City
El atacante mexicano Raúl Jiménez volvió a hacerse presente en el marcador en la goleada de su equipo, el Wolverhampton
Nacional SEP busca regular celulares y otros dispositivos digitales en escuelas
La SEP y responsables educativos de las 32 entidades analizaron el uso de celulares y otros dispositivos digitales en escuelas
Ciencia y Tecnología De los Mac de silicio a la cúspide de Apple: John Ternus, el sucesor de Tim Cook
La empresa Apple iniciará una nueva era el 1 de septiembre de 2026, cuando John Ternus asuma el cargo de director ejecutivo
Deportes Mateo Chávez se luce con golazo en la goleada del AZ Alkmaar
El mexicano Mateo Chávez tuvo una buena actuación con su equipo, el AZ Alkmaar, en la goleada ante el Go Ahead Eagle
Nacional Golpe al crimen en Sinaloa: 8 detenidos, 33 armas largas y explosivos asegurados
El Gabinete de Seguridad federal informó de cuatro operativos llevados a cabo en diferentes zonas de Sinaloa

Difícil urdir una trama más confusa, con más lagunas informativas y cartas marcadas que la ideada por el gobierno electo para decidir la suerte del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Si algo ha faltado en el proceso y falta en la consulta es la información prometida. La información ha brillado por su ausencia o por su confusión.

Quizá el momento emblemático de esta confusión es el uso que le dio el gobierno electo a un informe de la OACI (Organización de Aeronáutica Civil Internacional).

El veredicto del informe es inequívocamente favorable al aeropuerto de Texcoco. Pero fue usado por los urdidores de la consulta para mostrar las razones “poderosas” que había a favor de la base militar de Santa Lucía, cuya desventaja final, sin embargo, el informe expresa categóricamente.

La información financiera ha sido más confusa y más ausente aún. No hay cifras claras de la pérdida o la ganancia financiera inmediata de las dos opciones ni, mucho menos, de sus rendimientos proyectados en el tiempo.

No hay una idea precisa de los daños ecológicos que una u otra opción pueden producir ni de las dificultades reales de ingeniería y costos que plantea el subsuelo flojo del lago de Texcoco.

No hay el menor indicio sólido, la menor proyección, sobre el impacto urbano de ambas opciones y sobre sus potencialidades de ser detonadores de inversión inmobiliaria y de servicios.

La opción misma presentada en la pregunta de la consulta es equívoca, porque Santa Lucía no es todavía una opción validada favorablemente y solo tiene señalamientos en contra.

En un país de mucha experiencia ya en materia de encuestas, la fórmula escogida para la consulta se antoja una tienda de tres palitos.

El espectáculo final es de improvisación, opacidad y capricho. Cuando no de un mal truco diversionista para justificar una decisión previamente tomada.

Hay incertidumbre en todos los órdenes de la decisión, salvo en el que menos conviene a la credibilidad de la consulta, a saber: que quien decidirá o ha decidido ya es el Presidente electo.

Esto es lo que está en el aire, lo mismo que la consulta saltando sin rumbo, como un papalote, de la mano del que lo jala abajo.