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Hasta en el Oxxo se aprende

#lapeormama ¡Sí! ¡Yo soy la peor mamá!

A ver, seamos sinceros, algún día mis hijos me van a decir que soy la peor mamá del mundo. Así que ¡tengan! ¡Les gané! Yo solita me puse el título. Vayan buscando algo más que decirme cuando estén enojados conmigo.

Soy una mujer optimista. Me encanta reírme de mi misma (también de los demás, incluidos mis hijos) me gusta sacar lo positivo de cada cosa. Así que decidí compartir mis vivencias como mamá para que se rían conmigo, o de mí, también se vale.

Soy una mamá relativamente nueva; mi hijo #minispeedy tiene 5 años y mi hija #miniplausi tiene 3; pero les juro, les juro que se han sentido como mil años. Y es que no paran, no me dan ni un respiro. Ah, pero quería ser mamá.

Sí, ser mamá es maravillosísimo, son unas bendiciones, lo mejor que nos puede pasar, pero también son lo peor; son una calamidad, diario los quiero regalar, les grito aún cuando mi mente me recuerda que en alguno de los cinco cursos de paternidad efectiva que tomé dijeron que gritar no ayuda ¿o lo dijeron en los cinco? Aún así les grito (y grito muy fuerte).

He dado nalgadas, más de las que quisiera aceptar. He llorado de impotencia. Me han dado ganas de irme al monte (como amenazaba mi abuela). Y pues como la neta nada más amenazo pues mejor escribo sobre estos dos demonios y su pésima madre (o sea yo).

Ayer por ejemplo, nos bajamos en el Oxxo a comprar monchis para el camino. Tomo unos Ruffles y al dar la vuelta en el pasillo decido que mejor quiero unos Bocados y dejo ahí los Ruffles. 

– #minispeedy: “Mamá ¿por qué dejas ahí las papás?”.

– Yo: “porque mejor quiero estas”.

– #minispeedy: “Pero ahí no estaban. Regrésalas a su lugar. No debes dejarlas fuera de su lugar porque el señor de las papas se va a tardar más en acomodar”.

Y yo con la cola entre las patas regreso las Ruffles a su lugar pensando que estoy educando demasiado bien a mi hijo.

#tingados

¡Bienvenidos sean todos y todas! Los espero todas las semanas por aquí.

Por Claudia García Reyes