Minuto a Minuto

Internacional Rescatan con vida a una niña de seis años tras 60 horas atrapada en un hueco en Nepal
Los equipos de emergencia retiraron maderas y estructuras metálicas para llegar hasta la niña, que había quedado atrapada entre los escombros
Ciencia y Tecnología Todo listo para el lanzamiento del telescopio Roman, capaz de observar 2 mil galaxias
El telescopio Nancy Grace Roman estudiará más de 2 mil galaxias para medir la expansión del universo y descubrir nuevos exoplanetas
Internacional Tim Cook se despide de la dirección de Apple tras convertirla en un gigante de 4 billones
Tim Cook, de 65 años, pasará a ser presidente ejecutivo de la junta directiva y cederá el mando a John Ternus
Internacional Haakon VIII se dirige este sábado por primera vez como rey a la nación noruega
El rey Haakon VIII dará un discurso en memoria de su padre, el rey Harald, como marca la tradición tras la muerte de un monarca
Internacional El papa León XIV envía ayuda económica a Nepal tras la riada
La ayuda del papa se destinará a comida, bienes de primera necesidad y centros de acogida para los desplazados en Nepal

“O ya no entendemos lo que está pasando o ya pasó lo que estábamos entendiendo”.

Esta es una frase que solía decir Carlos Monsiváis para declarar su incomprensión ante las novedades de la vida pública, él, que tenía el mejor de los olfatos para registrar los cambios del humor social y reflejarlos en sus crónicas.

Me confieso en esa misma condición respecto de la violencia que azota a México: o ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que creía estar entendiendo.

Nuestro entendimiento de la espiral de la violencia y de sus causas ha tenido momentos estelares.

En la última década, una rica legión de académicos y periodistas hizo para su sociedad el trabajo de esclarecimiento que no hacía su gobierno, ordenando la información disponible, midiéndola, sometiéndola a escrutinio, y desentrañando sus causas, su lógica, su sentido.

Pienso en autores como Fernando Escalante Gonzalbo, Joaquín Villalobos,  Natalia Mendoza, Héctor de Mauleón, Eduardo Guerrero, Alejandro Hope, Guillermo Valdés, Catalina Pérez Correa o Laura Atuesta, para mencionar solo algunos, cuyos textos pueden consultarse en el sitio electrónico de  la revista Nexos y de los que Javier Tello publicará una visión panorámica en la siguiente edición de la revista.

Luego de estos años de creer entender algo de la lógica de la violencia mexicana, me confieso confundido ante el renacimiento de la violencia de los últimos dos años, al punto de que 2017 terminó siendo el año más violento de la década y 2018, dada la tendencia, pinta para superarlo.

¿Qué pasó? ¿Por qué los esfuerzos para combatir la violencia más que detenerla, la multiplicaron?

¿Qué se hizo mal, y qué no se hizo, ha hecho, para que el horizonte de la violencia mexicana, lejos de amainar, después de tantos esfuerzos, sea una espiral en ascenso, y haya expertos que dicen, como Alejandro Hope, que, hágase lo que se haga, por razones casi de inercia demográfica, las cifras de muertos no bajarán durante el siguiente sexenio?

Si no entendemos las causas de lo que sucede es imposible encontrar soluciones. Me temo que las causas de la violencia de estos últimos tiempos, no están muy claras para nadie. Y las soluciones tampoco, salvo esto: ninguna será rápida.

[email protected]