Minuto a Minuto

Deportes Fatal accidente en el Rally Codasur, en Argentina, deja un muerto
El accidente se registró en el tramo Giulio Cesare–Mina Clavero, en la etapa final de la competencia, a unos dos kilómetros de la largada
Economía y Finanzas Ebrard y Greer iniciarán segunda ronda de diálogo rumbo a revisión del T-MEC
La nueva ronda de diálogo forma parte de los trabajos previos para evaluar el funcionamiento del T-MEC y definir posibles ajustes
Nacional Protestan contra “limpieza social” por ciclovía en CDMX rumbo al Mundial
La ciclovía 'La Gran Tenochtitlan' abarca alrededor de 30 kilómetros de Calzada de Tlalpan
Entretenimiento Ataque en set de ‘Sin senos sí hay paraíso’ deja tres muertos y un herido
Las autoridades confirmaron un saldo de tres personas muertas: dos miembros de la producción y el presunto agresor
Nacional Iglesia celebra que la Generación Z adopte posturas contra el aborto
La Arquidiócesis de México afirmó que "una nueva generación" está adoptando posiciones a favor de la vida "en todas sus etapas"

Recordando el aforismo de Mencken según el cual “para todo problema humano hay una solución sencilla, clara y equivocada”, Sartori afirma que la rebelión del 68 “sacó a la luz una nueva clase de primitivismo democrático”.

Aquel primitivismo nos acompaña todavía. Fue pensar que la democracia real debía “dar más poder a más y a más gente”.

Formula sencilla, dice Sartori, clara y equivocada. Lo cito:

El poder es una relación, y tener poder implica que alguien controla (de alguna manera y en cierta medida) a alguien. Además, el poder real es el que se ejerce. ¿Cómo puede todo un pueblo —decenas o cientos de millones de personas— ejercer poder sobre sí mismo? No hay una respuesta clara a esta pregunta.

La realidad disolvió las propuestas de la imaginación al poder, típicas del 68, pero la herencia desencantada de aquel sueño siguió entre nosotros bajo la forma de un “negativismo simplista”.

La democracia total es imposible, dice todavía aquel desencanto. La democracia posible, entonces, será inaceptable.

Continúa Sartori:

Tantas cosas marchan mal en el mundo real que no es posible equivocarse si se sigue el camino de la crítica. ¿Es la crítica un fin en sí mismo? Para el negativista sí lo es. Nunca se pregunta por las posibilidades. Nunca se le ocurre que las alternativas pueden ser peores.

Este coctel alternativo de la crítica a ultranza, combina la “democracia infantil” y el “negativismo simplista”. Consecuencia:

La vieja maquinaria de la política recibe muchos garrotazos, sin que nada se diga de la forma en que se la puede componer o mejorar. Cuanto más la atacamos, menos capaces somos de repararla.

Sigue Sartori:

Hemos dedicado todo nuestro ingenio a la ampliación de la “democracia horizontal”. En el proceso no sólo hemos descuidado, sino ridiculizado a la “democracia vertical”, lo que equivale a decir que durante varias décadas aparentemente hemos olvidado, y ciertamente ignorado, que al final de cuentas la democracia es  un sistema de gobierno. Y cuando se descuida la función del gobierno, lo empeoramos e incluso ponemos en peligro su funcionamiento.

(Mañana: Democracia, dinero y videocracia)

[email protected]