Minuto a Minuto

Nacional El INE, censor de muecas, gestos y sarcasmo
         En fin, que vienen días difíciles para el oficio, pero eso es siempre un reto, burlar al censor, lo que es un ventajoso ejercicio de inteligencia de la que ellos carecen
Nacional El caso Ayotzinapa como “una prioridad de Estado”: Sheinbaum
La Secretaría de Gobernación apuntó que "se agotarán todas las líneas de investigación y se fortalecerán las tareas de búsqueda"
Nacional Otro detenido relacionado con el caso Dafne Zapata
Juan Jesús “M” es hermano de Estrella Mora, la mujer denunciada por la muerte de Dafne Zapata Quintos durante un campamento de verano
Economía y Finanzas Veracruz se posiciona entre los estados con mayor ocupación laboral del país
Veracruz redujo su desempleo a 1.9% en el 2T-2026, ubicándose 8º a nivel nacional con 3.4 millones de personas ocupadas (98.1% de la PEA)
Internacional Trump intensifica sus políticas para frenar la inmigración con más restricciones de visas
El Gobierno de Trump ha endurecido más las restricciones para obtener visas y entrar a EE.UU., en medio de un récord de deportaciones

La cobertura periodística y difusión de opiniones sobre las dos grandes historias del otoño, los desaparecidos de Ayotzinapa y la casa de Las Lomas, ha sido exhaustiva. En internet, radio, prensa, incluso televisión. En los medios nacionales y aprovechando los internacionales.

El límite no parece otro que la capacidad de medios, periodistas y autores para conseguir mejor información y hacer mejor análisis. Quien hable de censura, no se ha tomado la molestia de leer, escuchar, ver, cotejar.

Hay, en cambio, desdén o franca omisión ante hechos extraordinariamente escandalosos. Por corrección política o cobardía, los medios han decidido ignorarlos o marginarlos al mero registro.

Referí aquí el lunes la manera en que tres mujeres y nueve hombres fueron amarrados y exhibidos en una manifestación por los 43 desaparecidos en Reforma. Los pasearon como perros con un letrero en el pecho. Hoy es una historia olvidada. Gajes de la protesta, se dirá.

Ayer escuché el testimonio del ex líder del PRD en Guerrero, Carlos Reyes, obligado por activistas a caminar dos horas con el letrero “Somos ratas del PRD”. Me dijo que aceptó la repugnante humillación para no complicar la grave circunstancia.

Testimonio que también pasó de largo. Son demasiados casos ya para no pensar que la mayor parte de los medios se ha refugiado en el “no le echemos más leña a la hoguera”: porque están muy dolidos, muy enojados; porque no nos vayan a amarrar a nosotros; porque no se vaya a pensar que pedimos la represión o avalamos “el crimen de Estado del 26 de septiembre”.

Se llama autocensura. Autocensura que alcahuetea el ultraje.