Minuto a Minuto

Nacional Continúa operativo para capturar a ‘El Trompas’, presunto feminicida de Claudia Tacoronte
Las autoridades han investigado “varios domicilios” en los que podría encontrarse el sospechoso y descartaron algunos de ellos
Ciencia y Tecnología Carney acusa a tecnológicas de “robarles la infancia” a los niños; ¿qué plantean Canadá y la UE?
Dijo sobre plataformas: "Quieren fijar las condiciones de acceso. Quieren dictar las reglas en materia de regulación, e incluso eludirlas"
Nacional CDMX prevé ocho concentraciones y tres rodadas este 17 de septiembre
Se prevé una protesta de 80 elementos del Servicio de Protección Federal frente a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC)
Nacional Cerca de 7 millones de líneas celulares quedarán en desuso, prevé la CRT
Las empresas de telecomunicaciones cuentan con un plazo de 72 horas para desvincular los números terminados en “2” que no fueron registrados
Internacional Misión de Investigación de la ONU acusa a Estados Unidos de crímenes de guerra y a Irán de crímenes de lesa humanidad
Una misión de la ONU detalló que hay "motivos razonables" para creer que Estados Unidos cometió crímenes de guerra en Irán

El secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete, puede estar absolutamente seguro de que lo que menos le conviene al país es un incremento en los precios. También puede tener certeza de que el sector industrial está completamente interesado en que se mantenga la estabilidad de precios, porque en ella va su propio negocio.

Pero de ahí a asegurar que el sector industrial no tiene motivos para subir precios, hay una gran distancia.

Simplemente si no existieran motivos, presiones, el Banco de México no habría subido su tasa de interés en dos ocasiones durante el primer semestre y en la proporción en que lo hizo. No tiene otra razón el banco central para encarecer el costo del dinero que prevenir o combatir las presiones inflacionarias.

Con todo, ha sido admirable el comportamiento de la inflación general frente a las presiones derivadas de la depreciación cambiaria. Lástima que el Inegi no proporciona subíndices de inflación por sectores sociales, porque ahí veríamos cómo hay determinados segmentos de la población que tienen niveles de aumento en los precios de su entorno más importantes.

Por lo pronto, la inflación de junio pasado todavía deja ver la fotografía aérea del Índice Nacional de Precios al Consumidor, con un nivel inferior a 3%, que es la meta del Banco de México, con todo y un más-menos 1 punto porcentual.

Es una imagen de postal que presume una inflación mensual de 0.11%, con todo y su aguacatazo de 48% de aumento en su precio. Con esto el paisaje inflacionario que se presume marca un envidiable 2.54 por ciento. Incluso, la inflación subyacente tiene un muy buen 2.97% anual.

Pero la inflación al productor muestra otra historia. Ahí el incremento de precios, el mes pasado, alcanzó 0.96% y en términos anualizados, se fue a 5.62 por ciento.

Y vale la pena desmenuzar un poco la inflación por actividad productiva. Ahí vemos que las actividades primarias, básicamente del sector agropecuario, alcanzan una inflación anualizada de 8.85 por ciento.

Dentro de las actividades secundarias, el sector industrial tiene una inflación anualizada de 7.14 por ciento. Mientras que, en las terciarias, donde está el comercio y los servicios, tienen un aumento de sólo 3.10 por ciento.

Entonces, los héroes de la película Papá de la inflación baja están en ese bajo traspaso de los productores a los distribuidores. Se han contenido los incrementos en la cadena para no llegar al golpe final a los consumidores.

Y también en los prestadores de los más diversos servicios que no han elevado sus precios en línea con sus propias expectativas de estabilidad y, claro, para no perder mercado ante un aumento.

En el sector industrial, hay dramas inflacionarios, como la fabricación de maquinaria y equipo, con una inflación de 11.6%, y la manufactura de equipo de cómputo, con un impactante 18.5 por ciento. Ahí está el impacto directo y despiadado de dólar tan caro.

Con estas presiones, el sector industrial sí tendría motivos para subir sus precios. No es un asunto de voluntades, sino de matemáticas. Pero también de mercado y la elasticidad de ciertos productos.

Ahora hay que esperar la medición de la primera quincena de julio para ver los efectos de los aumentos en los energéticos, su impacto en las expectativas y la formación de precios.

Por lo pronto, parece una buena idea enmarcar el dato de junio y del primer semestre, en caso de que lo extrañemos en poco tiempo.