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No son pocos los republicanos estadounidenses que siguen negando la mano del hombre en el cambio climático y que creen que cumbres como la COP21 de París de hace unas semanas son totalmente innecesarias.

Y son esos mismos republicanos los que ahora le ruegan a Dios que termine de una vez por todas con el año más caluroso de la historia para que se pueda sentir algo de frío que le baje los grados a la recuperación económica demócrata que está en marcha.

Si las temperaturas son benévolas, en este invierno que recién inicia podríamos ver que la economía estadounidense pudiera mantener tasas de crecimiento como el 2% recién reportado para el tercer trimestre.

Porque lo cierto es que al menos los dos inviernos pasados han sido tan fríos que frenaron el proceso de recuperación económica y con ello también le pusieron un alto al cambio en la política monetaria de la Reserva Federal.

Esa espera tan prolongada causó daños en los mercados financieros que agonizaban en la espera del cambio prometido. Esto, junto con el derrumbe en el precio de las materias primas, llevó al dólar por los cielos (y al peso por los suelos), lo cual también afecta a la economía de Estados Unidos.

Habitualmente, el mundo se preocupaba por las temperaturas del invierno, porque eso influía en los precios del petróleo: cuando los pronósticos apuntan a temperaturas más bajas, el crudo subía.

Pero hoy eso ya no es importante, el equilibrio entre la oferta y la demanda está roto y hay una inundación de petróleo que el mundo consumidor está comprando aunque no lo necesite.

Y es que está tan barato que lo compran para guardarlo para los tiempos de precios más altos.

Pero un invierno no congelante en Estados Unidos puede provocar que los consumidores, que hoy son el único motor encendido en la economía estadounidense, puedan desplazarse a sus centros de consumo.

En un día como hoy de hace dos años se tenía que quitar la nieve de las calles de Nueva York con palas industriales; hoy hay una temperatura de 20 grados con algo de lluvia que no impide salir de compras a la Quinta Avenida.

Vamos, hay analistas que calculan que el frío invierno del 2014 le costó a la economía estadounidense 15,000 millones de dólares.

Hasta ahora, que han pasado las primeras horas del invierno, lo que tenemos es un clima favorable para que siga el despegue de la economía que vio la Reserva Federal en sus consideraciones al momento de elevar la tasa de interés.

Los únicos que no pintan para tener una feliz Navidad son muchos centros de Sky, que ven como sus laderas se mantienen verdes sin los copos de nieve que se acumulan para darle viabilidad a sus negocios.

Pero un clima más cálido en invierno podría dinamizar la recuperación económica. Que dicho sea de paso dejaría bien parado al gobierno de Barack Obama con miras a las elecciones de noviembre próximo.

Por eso es que los republicanos siguen rezando a esta hora para tener una blanca y fría Navidad.