
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15% de los adultos en edad de trabajar vive con un trastorno mental
Para millones de mexicanos, la jornada laboral empieza mucho antes de encender una computadora o llegar al escritorio. Entre el tráfico vehicular, el ruido urbano y las condiciones del espacio físico, el trayecto y el entorno cotidiano configuran una realidad donde el trabajo demanda costos invisibles pero profundos para la salud mental.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora este 10 de octubre, especialistas y organismos internacionales invitan a replantear el impacto que el entorno laboral tiene en el bienestar de los trabajadores, así como el papel indispensable que las organizaciones deben asumir para construir espacios más humanos y seguros.
El peso del trayecto y los riesgos psicosociales
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15% de los adultos en edad de trabajar vive con un trastorno mental. El organismo internacional señala que los riesgos psicosociales asociados al empleo van desde jornadas prolongadas e inflexibles hasta dificultades para conciliar la vida personal y laboral, además de condiciones físicas deficientes.
En el contexto mexicano, factores cotidianos como el tráfico juegan un papel determinante. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que los desplazamientos diarios contribuyen de forma directa al estrés laboral, cuyos efectos se manifiestan en fatiga crónica, dificultad para concentrarse y problemas de sueño. Así, el traslado deja de ser un simple trámite de movilidad para convertirse en una extensión de las tensiones de la jornada.
No todos los colaboradores parten del mismo punto; hay quienes enfrentan trayectos más largos, distintas responsabilidades fuera del trabajo o necesidades diferentes durante su jornada. Por eso, construir mejores condiciones laborales también implica reconocer esa diversidad y buscar experiencias más equitativas, que tomen en cuenta lo que las personas necesitan para trabajar y sentirse bien. Esta es una conversación que apenas estamos empezando a visibilizar y que forma parte de la evolución de la manera en que entendemos el trabajo”, señaló Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork para Latinoamérica.
Bienestar: una exigencia no negociable para el talento
Las expectativas de los profesionales en México han experimentado un cambio drástico. Según el estudio “La experiencia laboral 2026 en México”, elaborado por WeWork y Michael Page, el 15.6% de los profesionales considera que los esquemas de bienestar mental son un beneficio indispensable y no negociable para permanecer en una compañía.
Te puede interesar: Motín en penal de Mazatlán deja 10 muertos; suspenden visitas
Esta transformación en las prioridades atraviesa a distintas generaciones:
Generación X: El 32% otorga una alta valoración al bienestar físico, emocional y social dentro de las instalaciones.
Millennials: El 31% destaca la importancia de contar con espacios adecuados para el descanso y la dispersión.
Generación Z: El 30% coincide en priorizar entornos de oficina que cuiden integralmente su salud.
Hacia una nueva definición de la experiencia laboral
Durante años, la evaluación del trabajo se redujo a métricas tradicionales: horas en la oficina, cumplimiento de responsabilidades y resultados de productividad. Sin embargo, las preocupaciones cotidianas del talento en México —que hoy agrupan la salud mental, el tráfico, el costo de vida y el acceso a licencias familiares— exigen una evolución en los modelos de gestión humana.
En este Día Mundial de la Salud Mental, el desafío para las empresas mexicanas radica en entender que el bienestar no es un accesorio corporativo, sino un componente estructural que define la calidad de vida y la sostenibilidad del propio trabajo.
Con información de Trendsetera