Esa visión ahuyentó las inversiones: Sheinbaum anuncia a diario proyectos millonarios, pero según firmas como Deloitte, solo el 11% son reales
Trump llevó a la ONU el daño reputacional de México: si alguien no sabía que México es el epicentro mundial de la droga, ya lo sabe: droga que mata a 70 mil estadounidenses al año: “Son el “ISIS del hemisferio occidental”, así los calificó el presidente de EU.
A cualquiera en el planeta que le mencionan el ISIS, piensa enseguida en la violencia más extrema, en decapitaciones
y atentados masivos. Con el calificativo de Trump en la máxima tribuna mundial, calará en muchos el rechazo visceral a lo que ocurre en México.
Lo cierto es que la capacidad financiera, gente armada y muertes causadas por los cárteles mexicanos son mayores a las que registró el ISIS. La diferencia es que a los cárteles no les interesa derrocar al Estado, si no compatir el poder con éste.
Por ejemplo, sólo Sinaloa registró de enero a agosto
866 asesinatos, a pesar de que el estado está tomado por el Ejército, con 11 mil soldados desplegados. Y la Comisión Estatal de Derechos Humanos tiene documentados dos mil 800 desaparecidos.
Pero para Trump todo son negocios: de Venezuela sólo quería el petroleo que ya obtuvo, justo cuando el barril cuesta 100 dolares, que son 40 dólares más lo de usual. De México quiere, para ya mismo, que le compre más a EU, que se aleje de China y endurecerle las reglas automotrices.
Así que sus calificativos en la ONU son también una advertencia economica: México debe firmarle un tratado comercial ventajoso, que él pueda presumir antes de las elecciones del primer martes de noviembre. Por eso subió la parada a los ataques y amenazas.
Al presidente le urge dar una buena noticia económica al electorado estadounidenes, en momentos en que EU no siente prosperidad y tiene el bolsillo asfixiado: si no votan por su partido, su presidencia quedará paralizada y sin capacidad de maniobra legislativa.
Que Trump lleve a la ONU el megáfono antimexicano, pone a Sheinbaum en aprietos: el ruido constante de Trump tiene un costo en la economía y la estabilidad mexicanas ante las elecciones de 2027. A la presidenta le haría bien dejar de ser vista fuera como gobernante de un narcoestado.
Esa visión ahuyentó las inversiones: Sheinbaum anuncia a diario proyectos millonarios, pero según firmas como Deloitte, solo el 11% son reales. Y, después lo de Trump ayer en la ONU, menos querrán invertir donde está el “ISIS del hemisferio occidental”.
Trump quiere que que Sheinbaum se decida por EU y aleje de China, antes de noviembre. Si no es ahora, como sea la presidenta deberá definir con cuál de las dos mayores economías y los dos países más poderosos del mundo, mantendrá mejores relaciones comerciales.
La presidenta tendrá que hilar fino.
