Estados Unidos cierra el cerco cada vez más sobre el Caso Segalmex, luego de que el empresario colombiano Alex Saab se declaró culpable de lavado de dinero
Estados Unidos cierra el cerco cada vez más sobre el Caso Segalmex, luego de que el empresario colombiano Alex Saab se declaró culpable de lavado de dinero. Saab armó con Segalmex un entramado financiero internacional, para mover millones de dólares por 30 países.
Saab, el contacto del dictador Nicolás Maduro con Segalmex, acordó con una corte federal de Miami aportar información de sus operaciones, entre las cuales figuraron negocios con el gobierno de López Obrador, como un intercambio humanitario fantasma de maíz y camiones.
Saab y Segalmex, a través de la empresa mexicana Libre Abordo, falsificaron operaciones por 200 millones de dólares: el supuesto intercambio consistía en la venta y envío hacia Venezuela de 210 mil toneladas de maíz de Segalmex, y mil camiones cisterna para agua.
Todo eso sucedió mientras Ignacio Ovalle dirigía Segalmex, durante el gobierno de López Obrador, cuando se registró el desfalco de 20 mil millones de pesos. Sin embargo, López Obrador absolvió a Ovalle, al concluir que éste es una buena persona y fue engañado por un puñado de viejos priistas.
Pero la justicia de EU no piensa igual que López Obrador, y el Caso Segalmex brincó como una pelota de pinpón en el proceso contra Saab, quien, además del acuerdo de facilitar información, entregó 195 millones de dólares que obtuvo en operaciones ilícitas, como las de Segalmex.
Aquí, el gobierno mantiene bajo reserva la información relacionada con Saab, como el contrato rotulado como A/001/2019, que le dio Ovalle a Fruverloz, una empresa vinculada a Saab, por más de 314 millones de pesos, para proveer 65 millones de costales de polipropileno.
Fruverloz infló el contrato un 20% y se llevó 27 millones extra. ¿Con quién compartió Saab esos 27 millones? Se sabrá durante la causa contra Maduro, proceso en el cual Saab es una de las piezas clave, pues entre sus acuerdos está colaborar como testigo en el juicio al exdictador.
Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad demostró que Fruverloz, en México, está a nombre de personas humildes que viven en colonias populares de Tlalnepantla y Cuajimalpa. Todo el estilo de las empresas fantasma.
Y, sí, el gobierno mexicano tiene abiertas 20 carpetas de investigación a exfuncionarios menores, pero ninguna contra Ovalle, quien vive tranquilo en el exclusivo Club de Golf Los Encinos, donde las residencias cuestan cinco millones de dólares. Todo, por la gracia de López Obrador.
Joaquín Leal, el dueño de Libre Abordo, una de las empresas mexicanas que sirvieron de puente entre Segalmex y Maduro, aceptó ante la justicia de EU haber realizado negocios de comida, petróleo, carbón y aluminio evadiendo las sanciones de EU a la cúpula chavista.
Pero esto de Saab apenas empieza.
