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Internacional Cuatro presidentes (de derecha) en apuros: Milei, Kast, Paz y Trump
El analista internacional Daniel Zovatto, detalló que los presidentes Milei, Kast, Paz y Trump enfrentan una paradoja que la historia conoce bien: ganar elecciones es mucho más sencillo que gobernar.​​​​​​​​​​​​​​​
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Cuatro presidentes (de derecha) en apuros: Milei, Kast, Paz y Trump
Fotos de EFE

Por Daniel Zovatto, director y editor de Radar Latam 360

Pocas veces en la historia reciente de la región, la derecha había llegado con tanto viento a favor. Desde 2023, once de las catorce elecciones en América Latina han inclinado el péndulo hacia el conservadurismo, en una reacción ciudadana frente al fracaso de los gobiernos de izquierda de la llamada segunda “marea rosa”.

Sin embargo, a escasos meses o años de asumir, los gobiernos de Milei en Argentina (29 meses), Kast en Chile (2 meses) y Paz en Bolivia (6 meses) —junto al de Trump en Estados Unidos (16 meses)— enfrentan una paradoja que la historia conoce bien: ganar elecciones es mucho más sencillo que gobernar.​​​​​​​​​​​​​​​​

El auge actual de la derecha en América Latina y Estados Unidos no surgió de una conversión ideológica ciega de sus electorados. Nació del malestar, el agotamiento y la frustración social. Ciudadanos agotados por la inflación, el estancamiento económico, la inseguridad creciente, la informalidad laboral, la corrupción enquistada y el colapso progresivo de los servicios públicos decidieron apostar por una alternativa. No lo hicieron por convicción ideológica, sino por desesperación pragmática: la izquierda había tenido su oportunidad, había hecho sus promesas, y los problemas seguían ahí.

Pero esa apuesta por líderes de la derecha lleva un precio implícito: cumplir con las promesas y estar a la altura de las expectativas creadas. Porque el mismo electorado que abandona la lealtad ideológica para votar por resultados, la abandona también cuando estos no llegan.

No hay base política más volátil que la del votante pragmático defraudado, y los números de aprobación de Milei, Kast, Paz y Trump lo confirman con una precisión que ninguna encuesta necesita explicar.​​​​​​​​​​​​​​​​

En Argentina, Javier Milei atraviesa su peor momento desde que llegó al poder en diciembre de 2023. Su desaprobación alcanzó el 63% en mayo de 2026, el nivel más alto desde el inicio de su mandato, con apenas un 35,5% de aprobación. En el ranking regional de mayo, ocupa el puesto 16 de 18 presidentes latinoamericanos, acumulando cuatro meses consecutivos de caída: en febrero tenía 46,8% y hoy ronda el 34,8%. En el mayor distrito electoral del país, el golpe es aún más duro: en la provincia de Buenos Aires solo el 32% evalúa positivamente su gestión, y un 58% la califica como “muy mala”.

En Chile, José Antonio Kast lleva apenas dos meses en La Moneda —asumió en marzo— y ya enfrenta una crisis de popularidad. Según Criteria (7 de mayo), su aprobación retrocedió dos puntos y se ubicó en 36%, mientras que la desaprobación se mantiene en 51%, con un 13% que ni siquiera tiene una postura definida sobre su gestión. La encuesta Plaza Pública Cadem de la semana del 14 de mayo confirma el cuadro: ninguna área del gobierno logra superar el 50% de aprobación. Las comunicaciones del ejecutivo registran un 68% de desaprobación, y la lucha contra la delincuencia —el tema que le dio la presidencia— alcanza un 61% de rechazo. El 64% de los chilenos no cree que Kast tenga un plan claro para enfrentar la seguridad. Sus atributos mejor evaluados son ser “trabajador” (56%), “directo” (53%) y “competente” (50%), pero no logra superar esa barrera en ninguna dimensión vinculada a la cercanía o la sensibilidad con la gente.

En Bolivia, la crisis que atraviesa el presidente Rodrigo Paz a solo 6 meses de haber asumido —en
noviembre de 2025– es el caso más explosivo y urgente de los cuatro.

Este martes 19 de mayo, La Paz vive una de las mayores crisis sociales y políticas de los últimos años, con protestas masivas de mineros, campesinos y sectores afines a Evo Morales que intentaron avanzar hacia la plaza Murillo, epicentro del poder político boliviano, enfrentándose con la Policía entre gases lacrimógenos, dinamita y barricadas. Las movilizaciones, impulsadas por el deterioro económico, la inflación, la escasez de combustibles y el rechazo a las políticas del presidente Rodrigo Paz, se radicalizaron pese a la derogación de la controvertida Ley 1720 sobre tierras. El Gobierno acusa a Morales —refugiado en el Chapare mientras enfrenta una orden de captura— de azuzar la crisis para desestabilizar al Ejecutivo, mientras crecen los bloqueos, el desabastecimiento y la presión para exigir la renuncia presidencial.

El mandatario no tiene mayoría en el Legislativo, y una de sus primeras medidas fue eliminar los subsidios a los combustibles, lo que disparó el costo de la vida.

Pese a todo, el canciller Fernando Aramayo descartó categóricamente cualquier posibilidad de renuncia, calificando de “absurdo” que se especule con una dimisión a tan solo medio año después de haber asumido el cargo, y condicionando el diálogo al cese de las acciones violentas.

Las medidas de presión mantienen a La Paz aislada del resto del país. Hay desabastecimiento en los mercados y escasean los productos de la canasta básica que llegan de otras regiones más productivas del país. Como respuesta, el fin de semana el Gobierno desplegó a la policía y al Ejército para despejar las rutas. Paz ha dado la orden de no usar armas de fuego. La crisis sigue escalando y la tensión alcanza niveles máximos.

Por su parte, fuera de la región latinoamericana pero en nuestro hemisferio, en EEUU Donald Trump consolida este 19 de mayo su peor marca del segundo mandato. Según Silver Bulletin —el agregador de Nate Silver actualizado el pasado domingo— Trump alcanzó un nuevo mínimo histórico del segundo mandato con un índice neto de aprobación de -20,1 puntos, y su desaprobación en el manejo de la inflación y el costo de vida llegó a -41,8.

El promedio ponderado de FiftyPlusOne al 18 de mayo lo ubica con 36,7% de aprobación y 59,9% de desaprobación. La encuesta del New York Times/Siena de esta semana es lapidaria: solo el 37% aprueba su gestión, el 64% desaprueba su manejo de la economía, y el 69% rechaza cómo administra el costo de vida. Entre los independientes, el 69% lo desaprueba, y el 65% considera que sus políticas están empeorando la economía en el corto plazo. La caída entre independientes acumula 18 puntos en un año, con solo 25% de aprobación y 63% de desaprobación en ese segmento clave.

Todo ello ocurre mientras la inflación se disparó al 3,8% y en tan solo 6 meses tendrán lugar las elecciones legislativas de medio término —3 de noviembre— en la que Trump arriesga perder el control de una o ambas Cámaras del Congreso, lo cual, de ocurrir, le complicaría la gobernabilidad durante los dos últimos años de su último mandato.

Resumiendo: Cuatro gobiernos, cuatro contextos, un solo fenómeno: el colapso de las promesas y de las expectativas una vez en el gobierno. Milei, Kast, Paz y Trump no están perdiendo popularidad por razones ideológicas, sino por una razón mucho más elemental y mucho más implacable: no están logrando cumplir con las promesas hechas durante sus campañas ni resolver los problemas que sus votantes les encomendaron.

En un ciclo político definido por electorados pragmáticos y volátiles, la lealtad es condicional y el plazo, corto. El voto castigo que sepultó a los oficialismos anteriores y abrió paso a estos cuatro líderes no desapareció con su victoria: se reconstituyó en la oposición, crece en las encuestas y aguarda en las urnas. Quienes llegaron al poder prometiendo ser la solución corren hoy el riesgo —si no logran dar resultados y respuestas oportunas y eficaces a las demandas ciudadanas— de convertirse en el próximo gobierno a castigar con el voto

En síntesis: Cuatro líderes que llegaron al poder surfeando la ola del descontento ajeno. Hoy el descontento es propio, y la ola viene hacia ellos.