En síntesis, o perdemos la soberanía frente a EUA o la perdemos ante los cárteles de la droga. Estamos fritos
LIC. OMAR GARCÍA HARFUCH,
SECRETARIO DE SEGURIDAD Y
PROTECCIÓN CIUDADANA:
+ Tras advertencia,
no hay engaño.
Refrán popular
Por si quedaba alguna duda, EUA no solo está presionando a México en materia de drogas, sino que está incrementando la presión. El lunes por la noche se difundió urbi et orbi la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas 2026 emitido por nuestro vecino del norte y no nos va nada bien.
En sus primeras páginas, el documento hace un recuento de la realidad de la producción y tráfico de drogas, reconociendo que los grupos de delincuencia organizada tienen una gran flexibilidad para manejar su negocio y una extraordinaria capacidad de adaptación a los retos. Pone como ejemplo el caso de protonitazeno, un opioide sintético mucho más potente que el fentanilo.
Dentro de los elementos de análisis de la Estrategia, los EUA también puntualizan el enorme reto que es detectar las redes de distribución, pues en este aspecto los narcos también se han modernizado, pues ahora utilizan aplicaciones cifradas em redes sociales y ventas en línea. Otro caso es el contrabando de drogas a través de los Puertos de Entrada tradicionales; siendo que el fentanilo requiere de poca cantidad para producir miles de dosis, el crimen organizado utiliza cualquier otro producto legal para camuflar una pequeña cantidad de droga. Con el agravante de que el es tan redituable el fentanilo que pueden perder uno que otro embarque.
Ante estos y muchos otros retos, el gobierno de EUA ha establecido la Fuerza de Tarea del Departamento de Seguridad Nacional, en la cual confluyen los trabajos en territorio y de inteligencia de muchos otros departamentos y agencias, así como fuerzas policiales y militares; este esfuerzo múltiple pretende llevar “la lucha al enemigo con una ofensiva implacable. La era de contención ha fracasado. Esta Estrategia sirve como nuestra orden de batalla para cazar a los cárteles en sus refugios seguros, desmantelar sus laboratorios, confiscar sus activos y cortar sus líneas de suministro.”
El párrafo es, en efecto, un grito de guerra. Irán por los cárteles, sus cadenas de suministro y sus dineros, donde quiera que se encuentren. Del lado “amable”, la Estrategia señala que la defensa multinivel contra las drogas irá mucho más allá de las fronteras, “trabajando con socios gubernamentales extranjeros y fuerzas del orden para atacar el suministro de drogas en sus fuentes”. O sea, la colaboración.
Del lado hostil, cabe recordar que desde que los cárteles fueron declarados organizaciones criminales trasnacionales y organizaciones terroristas extranjeras, las leyes estadounidenses facultan a la Fuerza de Tarea a actuar extraterritorialmente. Porque uno de los obstáculos que la Estrategia señala es que en los países donde se producen y por donde se contrabandean las drogas es que EUA “no ha logrado responsabilizar a los países por sus marcos regulatorios débiles, la falta de aplicación y, sobre todo, la ausencia de voluntad política para tomar medidas decisivas y urgentes para reducir el flujo de drogas en Estados Unidos”.
La Estrategia explica a lo largo de sus 145 páginas, cuáles son los principales objetivos, seguidos de las líneas de acción para alcanzarlos, así como la forma en que los distintos departamentos, agencias y fuerzas se organizarán, poniendo especial énfasis en las labores de inteligencia y las nuevas tecnologías, desde drones hasta inteligencia artificial.
¿Y qué con México?
El documento le dedica un capítulo. De hecho, consideran que la producción mexicana de fentanilo y metanfetaminas es “la amenaza más significativa relacionada con las drogas para Estados Unidos”. Respecto de los cárteles mexicanos afirma que “estas organizaciones operan con un alto nivel de impunidad en diversas partes de México, desafiando la soberanía del Estado y utilizando la violencia extrema para controlar los corredores de contrabando de drogas hacia EUA”. Como ve, don Omar, como que mucha confianza en las autoridades mexicanas no hay.
Para enfrentar a los cárteles, la Estrategia marca varias líneas de acción, desde el monitoreo no intrusivo hasta la interdicción y operaciones para detectar oportunamente los túneles fronterizos por donde se contrabandea la droga. Pero van mucho más allá, pues están dispuestos a “emplear todas las capacidades del gobierno de EUA” y éstas son muchas.
Empezarán con “establecer compromisos diplomáticos y de justicia para asegurar una cooperación sólida, sostenida y medible del gobierno de México para atacar y desmantelar a las organizaciones que operan” en su nuestro territorio; esas son las palabras clave, lo cual quiere decir que los indicadores de éxito serán impuestos por EUA, lo mismo que los aspectos que juzguen necesarios para una colaboración que les resulte satisfactoria.
Lo anterior significa que esperan arrestos, enjuiciamientos, interdicciones y extradiciones de los delincuentes, así como la confiscaciones de sus bienes y recursos económicos, incluyendo a los políticos que actúen en connivencia con los narcos. Quieren ver resultados tangibles, para lo cual insisten en llevar a cabo operativos conjuntos.
En síntesis, o perdemos la soberanía frente a EUA o la perdemos ante los cárteles de la droga. Estamos fritos.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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