Además, que un escenario global en el que se percibían conflictos internacionales entre potencias con capacidad nuclear, hacía inminente un incremento de tareas de investigación y análisis de servicios extranjeros en el mundo, incluido México
La fiscalía de Bolivia confirmó más de 170 pruebas contra Evo Morales, por trata y corrupción de menores. Pero, por México, Morales se salva, gracias a que López Obrador blindó toda información sobre su estancia aquí, como asilado político.
Sí, porque la fiscalía boliviana podría tener interés en los recorridos de Evo Morales en el pasado, no necesariamente sobre los asuntos que le imputa, sino sobre otros temas que le ayudarían a armar el juicio. Pero, por México, Morales respira tranquilo.
Pero el diputado boliviano Edgar Zegarra Bernal aseguró que “una fuente mía me informó que Evo Morales está en México”, y pidió aplicar los mecanismos para dar con el ex mandatario, quien se oculta desde que iniciaron las denuncias en su contra.
A través de una radio boliviana, Morales exigió al actual gobierno de Bolivia le devuelva su pasaporte diplomático, que dice corresponderle en su calidad de ex presidente: es natural que los populistas reclamen para ellos la ley, que no respetan para los demás.
Es recordada una declaración de Morales sobre la ley: “Estar sometidos a las leyes es perjudicarnos; aunque digan que es inconstitucional, no importa. No hay que esperar por las leyes, será el pueblo quien juzgue”. Sólo le faltó agregar que “el pueblo es sabio y bueno”.
Hoy, llega la ley que Morales no respetada: en un proceso judicial de alto perfil, la fiscalía tiene más de 170 pruebas en su contra por trata agravada de personas y relación con una menor de edad, con base en evidencias recolectadas con víctimas y testigos.
Morales es uno de los grandes aliados ideológicos de la 4T. En su Tercer Informe de Gobierno como presidente, López Obrador se congratuló del asilo político que le dio, luego de que Morales tiró el sistema de conteo de votos para reelegirse en 2019.
Morales era lumbre, pues López Obrador reservó la información sobre su estancia, aunque fue declarado Huésped Distinguido de la CDMX, por la entonces jefa de gobierno, Sheinbaum; y en 2010, con igual cargo, Ebrard le había entregado las Llaves de la Ciudad.
López Obrador argumentó que la información sobre Morales podía revelar nombres de personajes, organizaciones y acciones en el ámbito internacional que afectaría a México en economía y seguridad, en la relación con diversos países.
Y que la información podría ser utilizada para reconfigurar organizaciones y encubrir nuevas formas de comportamiento, de manera que pudiera entorpecer o impedir la realización de operaciones de inteligencia o contrainteligencia.
Además, que un escenario global en el que se percibían conflictos internacionales entre potencias con capacidad nuclear, hacía inminente un incremento de tareas de investigación y análisis de servicios extranjeros en el mundo, incluido México.
Así, el hermano Evo.
