Permanecen tantos años en el poder, que ven sus privilegios como naturales derechos de vidas y de haciendas
La conducción ideológica de la 4T viene de Cuba: propaganda y coacción. El estilo de gobernar viene de Rusia: una mafiocracia establecida en un régimen de complicidades, que impide sancionar funcionarios, porque todos conocen alguna trapacería del otro.
Adán Augusto López ganó cuatro millones de dólares por empresas mientras gobernó Tabasco, sin reflejarlo en declaraciones patrimoniales. Al menos una de esas empresas pagó después su precampaña presidencial en Morena.
–¿No es conflicto de interés?, le preguntó un reportero.
–Ningún conflicto de interés. No mienta.
Tras llegar Morena al poder, Fernández Noroña pasó de vivir en una vecindad a poseer una mansión de campo de 12 millones de pesos, y viajar a Europa en asientos de primera clase, para hospedarse en hoteles costosos.
–¿No contradice su estilo de vida con la política de austeridad de Morena?, le preguntó una reportera.
–Yo no estoy obligado a ser austero.
Siendo canciller, Marcelo Ebrard instaló a su hijo en la residencia oficial de la embajada en Londres: habitación amplia con chimenea, atención personal de mayordomos, mucamas y chefs. Tendían su cama, le cocinaban, lavaban y planchaban.
Ebrard le dijo a la entonces embajadora y subordinada suya Josefa González-Blanco, “oye pasa por Londres mi hijo a estudiar y yo tengo muchas reservas, y ella me dijo mándamelo a la residencia y lo trato como un hijo”. Así de simple, con cargo al Presupuesto.
–¿No le parece un abuso de su parte?, le preguntaron a Ebrard.
–No veo ningún abuso de mi parte. Veo mucha mezquindad en publicar que mi hijo vivió en la residencia de la embajada.
Los argumentos de Adán Augusto López, Fernández Noroña y Ebrard a sus cuestionados casos reflejan la impunidad que gozan, porque ellos también les conocen temas de peculado a sus compañeros. Todos se saben intocables, pues si hablan, se hunden todos.
Es un régimen de complicidades, un cerrado grupo formado hace 30 alrededor de López Obrador: amigos íntimos y familiares, quienes, al igual que en los clanes más oscuros, a lo largo del tiempo se guardan los trapos sucios de todos, como seguro de supervivencia.
Y, ese grupo, tiene todo el poder político y económico, las fiscalías, el Congreso, gubernaturas, la Corte y el órgano electoral; sus familias copan los cargos en los tres poderes y los tres niveles de Gobierno y controlan la burocracia gubernamental.
El liderazgo no está necesariamente en la estructura del Estado (Putin delegaba el Kremlin en Medvédev, cuando la ley le impedía reelegirse) y el poder y la economía se manejan según las conveniencias, para garantizar la perpetuación del régimen.
Permanecen tantos años en el poder, que ven sus privilegios como naturales derechos de vidas y de haciendas.
Son impunes.
