
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
ARTEMISA
Hermana
de Apolo,
hija de Zeus,
como flecha
de fuego
rompiste
la madrugada
para cruzar
mares de sombra.
Sobre faros
del cielo,
con latido humano,
trazaste tu arco
luminoso
y te perdiste
en el infinito,
para sembrar
silencios fértiles
entre meteoros.
En tu espíritu
de carabela
celeste,
en la órbita
del asombro,
la Tierra
se volvió
suspiro azul,
mientras
el silencio
abrazaba
la ruta lunar.
Las distancias
se curvaron
en polvos
de galaxias,
uniendo
quimeras
en la estela
que dejamos
sobre el manto
nocturno.
Gracias,
cápsula
de sueños:
en el vacío
que navega
la noche,
cumpliste
tu destino
de luz.
Entre egoísmos
y luchas mundanas
de nuestro adolorido
planeta,
nos regalaste
libertad,
luz lunar,
fuerza,
amparo,
y la memoria
de que somos
polvo de estrellas
aprendiendo
a regresar
al infinito.
Leonardo Ferrera