
La realidad es que esto es un robo. Los técnicos o pseudomédicos que aplican estas terapias abusan de la preocupación y el desconocimiento de la población
Recientemente, ha sido noticia la lamentable muerte de al menos seis personas debido a la administración de sueros vitaminados. A raíz de esto surge la pregunta: ¿qué son y quién los necesita realmente?
No es nueva la administración de estos sueros; incluso artistas o personajes del medio del espectáculo promocionan en sus redes sociales a empresas que los administran a domicilio para, supuestamente, ayudar a fortalecer el sistema inmune. ¿Pero realmente es así? La respuesta es un rotundo: ¡NO!
Nadie necesita administrarse vitaminas intravenosas de manera profiláctica. La única razón para hacerlo es cuando existe la deficiencia de una vitamina específica, la cual debe corroborarse mediante estudios de laboratorio y ser indicada por un médico, ya que él determinará qué vitamina administrar, por qué vía y durante cuánto tiempo.
Dicho lo anterior, la duda emerge: ¿por qué es esto tan común? La razón es simple: dinero. La utilidad para quienes administran estos servicios es abismal. Una solución salina, el equipo de venoclisis y la vitamina líquida —con su característico color anaranjado— no superan los $400 en total; sin embargo, el costo oscila entre los $2,000 y $3,000 por una aplicación de una hora.
La realidad es que esto es un robo. Los técnicos o pseudomédicos que aplican estas terapias abusan de la preocupación y el desconocimiento médico de la población para engañar y entregar un placebo a un sobrecosto. Como hemos observado, esto no es inocuo; conlleva riesgos graves: la administración de medicamentos vía intravenosa puede provocar desde la infiltración de la vena hasta una reacción anafiláctica o una infección por falta de esterilidad. También existe un fenómeno llamado hipervitaminosis, que ocurre cuando el exceso de vitaminas (especialmente las liposolubles, que no se eliminan por la orina) se acumula y resulta tóxico para el cuerpo.
Además, existen múltiples suplementos que se anuncian como «naturales», herbolaria o medicina alternativa, los cuales carecen de evidencia científica sobre su uso y los riesgos que conllevan. Una persona con una dieta rica en fibra, verduras, leguminosas y frutas no necesita aplicarse ningún suero vitaminado ni suplemento alguno.
No gaste su dinero ni arriesgue su salud en manos de charlatanes; acérquese a médicos actualizados y certificados. Nunca compre ni consuma medicamentos que no pueda obtener en una farmacia establecida o en un hospital, ya que, para ser vendidos en esos lugares, deben ser revisados y aprobados por la COFEPRIS; además, evite aplicarse cualquier sustancia que no cuente con una indicación médica clara.
Las autoridades deben castigar severamente a quienes hacen negocio engañando a la gente. A los médicos que se prestan a este tipo de prácticas se les tendría que revocar su cédula profesional. Con la salud de las personas y la ética nunca se debe jugar.
Dr Maximiliano Téllez-Girón
@DrTellezGiron