Estaremos atentos a que la próxima semana el gobierno sí dé respuestas a todas las interrogantes sobre los desaparecidos y a las miles de familias que están en agonía
C. MARTHA LIDIA PÉREZ,
COMISIONADA PRESIDENTA,
COMISIÓN NACIONAL DE BÚSQUEDA
DE DESAPARECIDOS:
+ Me robaron el miedo
con tu ausencia.
Ceci Flores, madre buscadora.
Después de siete agonizantes años de búsqueda, Ceci Flores encontró los restos de su hijo Marco Antonio. El hallazgo ocurrió en una zona de fosas clandestinas en Sonora. Las palabras sobran ante el hecho.
Como doña Ceci, en México hay 100 colectivos de padres y madres buscadoras, que peregrinan por todo el país con la esperanza de encontrar aunque sea los restos de sus hijos, para así dar cierre a su desesperación y dolor. Su tarea de por sí difícil se ve agudizada por los obstáculos a los que se tienen que enfrentar.
De acuerdo con un estudio realizado por Amnistía Internacional entre 661 buscadores, casi la totalidad de ellos enfrentaron “violencias y afectaciones” durante su labor. No sólo se trata de afectaciones a la salud o vulneraciones a su situación económica, sino de “ataques, amenazas y extorsiones”. Más grave aún es que solo el 9% hizo una denuncia ante las autoridades, tal vez por ignorancia, tal vez por considerarlo inútil.
Justo es reconocer que, a diferencia del sexenio pasado, la administración actual ha dado un giro hacia el dramático fenómeno de las desapariciones, empezando por las reuniones que los buscadores han sostenido con la secretaria de Gobernación y siguiendo con el nombramiento de usted, doña Martha Lidia. Lo anterior acompañado de una nueva legislación en la materia. Pero el problema de las desapariciones es mayúsculo y las cifras son escalofriantes.
Hasta fines del sexenio pasado, en México hubo 150 mil desaparecidos; después de un esfuerzo institucional se localizaron dos terceras partes, quedando 52 mil casos sin resolver (Desapariciones en México. Histórico de Casos al 29 de julio de 2025, TResearch International). En el primer año de gestión de la doctora Sheinbaum, se han acumulado 15 mil personas y han sido detectadas cuatro mil 500 fosas clandestinas, donde se han localizado seis mil 200 cuerpos y cuatro mil 600 restos humanos, de acuerdo con datos de la Plataforma Ciudadana de Fosas.
La presidenta Sheinbaum ofreció que la próxima semana hará un informe sobre las desapariciones; ojalá nos lo cumpla porque hizo la misma promesa en diciembre el año pasado. El tema cobra especial relevancia porque mientras el número de homicidios dolosos va a la baja, el de desapariciones se mantiene a la alza.
Más allá de las cifras sobre el status de los casos, sería muy importante que nos informara sobre los avances que se han dado entre los organismos que dan soporte a la búsqueda. Me refiero por ejemplo si ya se ha vuelto a fondear el Centro Nacional de Identificación Humana, donde en teoría se analizarían las huellas de los cadáveres que hay en los servicios forenses de todo el país. Hasta donde tuve noticias, estamos hablando de 72 mil cuerpos. También sería conveniente que la presidenta o usted nos informaran qué tan bien está funcionando la Plataforma Única de Identidad o si este recurso tecnológico sustituye al Centro arriba mencionado. Importante sería conocer los indicadores de éxito.
Otra herramienta que se propuso para aliviar las búsquedas fue la Base Nacional de Carpetas de Investigación que, en teoría, podría ser consultada por las distintas fiscalías estatales. Por cierto, de acuerdo con las nuevas disposiciones legales, cada vez que se denuncia una desaparición debe abrirse una carpeta de investigación; supongamos que los ministerios públicos cumplen con la norma, ahora la pregunta sería cómo han avanzado esas carpetas. Esperemos que no estén durmiendo el sueño de los justos en los edificios de las fiscalías.
Los académicos afirman que el fenómeno de las desapariciones debe abordarse desde otro ángulo, pues ocurre de manera generalizada por todo el país y siguiendo ciertos patrones de ejecución. La gran mayoría de los desaparecidos son hombres de 20 a 34 años edad, pero en el caso de las mujeres el rango de edad disminuye a adolescentes, lo cual lleva a pensar en el delito de trata de personas. Curiosamente los casos entre varones mantienen su tendencia natural, mientras que los de las mujeres se han incrementado notablemente. Las entidades con mayor incidencia de desaparición de mujeres son Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche y Aguascalientes, según un estudio de la UNAM.
Además de las fosas clandestinas, sugieren poner atención a la ubicación de centros de exterminio; por ejemplo, en la zona metropolitana de Guadalajara se han ubicado 28 sitios (ZonaDocs). Y hablando de estos sitios, también convendría saber cómo se ha avanzado en la identificación de restos en lugares como La Bartolina, donde se ubicaron media tonelada de restos óseos o, para no ir más lejos, Teuchitlán.
Estaremos atentos a que la próxima semana el gobierno sí dé respuestas a todas las interrogantes sobre los desaparecidos y a las miles de familias que están en agonía.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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