
Si el conflicto se traslada al ataque de campos o centros de producción de petróleo o de gas, las consecuencias económicas de esta escalada bélica podrían ser extremadamente graves
Por Daniel Zovatto
La guerra en Oriente Próximo vivió este miércoles una importante escalada con el primer bombardeo, en casi tres semanas de conflicto, contra instalaciones iraníes de producción de energía.
Se trata de plantas petroquímicas en el gigantesco Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo y que Irán comparte con Qatar.
Ni Israel ni EE.UU. han reivindicado el ataque, pero la prensa israelí lo atribuye al primero en coordinación con el segundo.
Ha tenido tres consecuencias inmediatas: 1) los precios del barril de brent y del gas TTF se han disparado, 2) Teherán ha lanzado represalias contra instalaciones de hidrocarburos de aliados de Washington en el Golfo y 3) algunos de estos países (como Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán) han criticado la agresión inicial a Teherán.
Si el conflicto se traslada al ataque de campos o centros de producción de petróleo o de gas, las consecuencias económicas de esta escalada bélica podrían ser extremadamente graves.