
México enfrentará en la fase de grupos del Mundial 2026 a Sudáfrica, Corea del Sur y un rival europeo aún no decidido
Más que apostar a la puntería de sus delanteros, el genio de sus centrocampistas y la personalidad de sus defensas, a 100 días del Mundial 2026 la preocupación del seleccionador de México, Javier Aguirre, tiene que ver con la recuperación de sus jugadores lesionados y, afuera de las canchas, la violencia y la tensión social también agitan un cóctel peligroso.
La crisis de seguridad desatada tras la caída del capo narcotraficante Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias el Mencho, suscitó dudas sobre la realización del Mundial en tierras mexicanas, pero la FIFA ha sido firme en su respaldo al país.
En cuanto a lo estrictamente futbolístico, a México no le sobra talento. Su selección, decimosexta del mundo, quedó eliminada en la fase de grupos en Qatar 2022 y aunque jugará el Mundial 2026 con viento a favor como local en la primera etapa, deberá resolver varios pendientes para avanzar en primer lugar a la ronda de 32 y así evitar en ella a rivales superiores.
Aguirre, quien ha fallado dos veces como entrenador del Tricolor, eliminado en octavos de final en el 2002 y el 2010, repite en estos días una idea casi cursi: a la tercera va la vencida. Pretende llevar al equipo por lo menos hasta cuartos, para lo cual la selección deberá crecer mucho.
A día de hoy, México tiene a varios de sus principales jugadores lesionados, entre ellos el medio de contención Edson Álvarez, quien milita en el Fenerbahçe turco, recién operado de tobillo; el delantero Santiago Giménez, del Milan italiano, con un golpe también en el tobillo; y el lateral derecho Rodrigo Huecas, del Copenhague, en recuperación de una cirugía de rodilla.
Son tres de los casos más visibles, pero hay otras cartas fuertes del Vasco fuera de forma, como el delantero Alexis Vega, del Toluca, operado de rodilla, y el centrocampista del Tijuana Gilberto Mora, la gran promesa del fútbol mexicano, aquejado de pubalgia, lesión parecida a la de César Huerta, del Anderlecht belga.
Aguirre es un genio de la comunicación. En las conferencias de prensa, tutea a los periodistas y les pregunta por su familia, pero no les da entrevistas; habla con malas palabras, lo cual causa simpatías en la gente y, al ser buen lector, sabe contar historias de ficción como si fueran verdad.
“Ya tengo a nueve de mis titulares del primer partido”, dijo y muchos dijeron, ‘oh, gran estratega previsor’, sin darse cuenta de que el hombre ni siquiera sabe cuántos de sus lesionados estarán sanos en el verano porque la selección se le volvió un hospital.
México le ganó por 1-0 a Panamá y Bolivia en par de amistosos en enero y hace una semana goleó por 4-0 a Islandia. En los tres partidos la pregunta es por qué a tan poco tiempo del Mundial, México insiste en enfrentar a equipos mal calificados en el ranking de FIFA; Panamá en el 33; Islandia, en el 74; y Bolivia en el 76.
Los tres triunfos dicen poco del nivel de la selección mexicana; el verdadero potencial del equipo se verá el próximo 28 de marzo cuando enfrente a la selección de Portugal de Cristiano Ronaldo, sexta del mundo, y el 31 ante Bélgica, novena del ranking FIFA.
Al ser local, México no jugó las eliminatorias y llegará al Mundial con un déficit de partidos bajo presión, lo cual tratará de paliar con buen fútbol en casa, empujado por su afición.
Hace unos meses Luis Ángel Malagón parecía el guardameta titular, pero el portero bajó el rendimiento y Aguirre deberá decidir si confía en él, en Raúl Rangel, de las Chivas del Guadalajara, o en el veterano Guillermo Ochoa, lejos de sus mejores días, pero que parece tener un puesto seguro en el Tri para que participe en su sexto Mundial.
Hoy no está claro quién será el lateral derecho y en otras posiciones falta talento entre los nacidos en el país y ‘el Vasco’ deberá a echar mano a naturalizados como el centrocampista español Álvaro Fidalgo o los delanteros Julián Quiñones, colombiano; y Germán Berterame, argentino.
México enfrentará en la fase de grupos a Sudáfrica, Corea del Sur y un rival europeo aún no decidido. De clasificarse en primer lugar, el Tricolor debe tener un rival poco exigente en la ronda de los 32 mejores; de lo contrario, el camino en el Mundial será un campo minado.
Aguirre Onaindia ha dado prioridad a un esquema 4-3-3, que a veces varía cuando ataca, da importancia a la solidez defensiva y al trabajo por las bandas con Raúl Jiménez, del Fulham inglés, como su principal centro delantero.
Las dos últimas ocasiones que fue sede del Mundial, México alcanzó los cuartos de final, la más reciente vez en 1986 con Aguirre como jugador. Hoy, si se analiza lo hecho en los últimos años por la selección, esa meta está a años luz, aun cuando las mancuernas, las ligas y los aparatos dejen fuertes y elásticos a los lastimados.
Con información EFE