Pero me temo, como muchos en este país, que la Reforma Electoral solo busca que MORENA nunca pierda la mayoría
LIC. PABLO GÓMEZ,
PRESIDENTE,
COMISIÓN PRESIDENCIAL PARA
LA REFORMA ELECTORAL:
Llegó a mis manos, y lo agradezco mucho, el documento Futura Reforma Electoral 2026 en México. Análisis preliminar, de la autoría de Roberto Gil Zuarth y Jorge Alberto Medellín. No crea, don Pablo, que analiza desde posiciones ideológicas, por el contrario; está lleno de datos duros, comparaciones históricas y resultados de las distintas reformas vividas en el país.
El documento es extenso, así que en este espacio abordaré algunos de sus 13 capítulos.
En el apartado Simulación de escenarios de asignación de Representación Proporcional, los autores toman como base los resultados definitivos de las 300 diputaciones electas por el principio de Mayoría Relativa en el proceso electoral federal 2024, y mantienen sin modificación las reglas de asignación, siglado y cómputo aplicables; a partir de ahí simulan distintos escenarios de integración de la Cámara de Diputados según varias posibles disminuciones de plurinominales.
Tal y como están las alianzas, en cualquiera de los escenarios el número de plurinominales para MORENA-PT-PVEM aumenta. No importa si se reducen 25, 50, 75 o 100 plurinominales; al final la coalición el poder sale ganando y, lógicamente, la oposición pierde curules. Por ejemplo, si se redujeran 100 plurinominales, la distribución bajaría de la siguiente manera: el PAN pasaría de 68 diputados a 51; el PRI pasaría de 30 a 22; y el PRD bajaría de 24 a 14.
Mientras tanto, la coalición oficialista incrementaría su poder porcentualmente. “Aunque el Partido Verde y el Partido del Trabajo pierden diputaciones en términos absolutos, su proporción dentro de la Cámara aumenta conforme se reducen los plurinominales,” destaca el documento. “Esto implica que estos partidos están menos expuestos al ajuste. Su fuerza parlamentaria relativa se fortalece aun con menos curules totales”. ¿Por qué? Por el sistema de siglado, el cual fue ampliamente criticado cuando MORENA se adjudicó una sobrerrepresentación; es una confusión legal que una Reforma Electoral de buena fe sí abordaría.
En el capítulo Evolución histórica del valor del voto (1994-2015) los autores analizan que tanto “rindió” el gasto de los partidos en función del número de curules obtenidas, tanto por mayoría relativa como por representación proporcional. A lo largo del período analizado, la sobrerrepresentación favoreció al que en su momento era el partido dominante; sin embargo, a partir de 2018 los principales receptores de ese beneficio son el PT y el PVEM, “con porcentajes de votación relativamente bajos, comienzan a exhibir valores de votación que duplican e incluso triplican la proporcionalidad, lo que significa que cada uno de sus votos se traduce en muchos más escaños que los de cualquier otro partido”.
A diferencia de los partidos dominantes anteriores, MORENA utilizó a los partidos satélite para concentrar el poder. Puro maquillaje: México pasó de un partido dominante a otro sin dar lugar a una distribución más equitativa del poder entre los distintos institutos políticos.
El documento le da una buena paliza a la propuesta presentada por el INE a la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. Con toda razón señalan que haya sido entregada tardíamente, siendo que desde el 4 de agosto de 2025 se integró la Comisión. Eso mismo comenté en este mismo espacio hace unos días (El INE llega tarde, 16/1/2026).
El documento señala que la propuesta del INE “no se ajusta a la realidad de los verdaderos problemas que afectan los procesos electorales ni a los factores que hoy merman gravemente la calidad de nuestra democracia. Se trata de un texto que evita sistemáticamente los temas incómodos. No se aborda, por ejemplo, la inequidad generada a través de las ‘mañaneras’; no se analiza la intervención de sindicatos ni del crimen organizado en los procesos electorales; no se propone ninguna regulación clara sobre el uso de los llamados ‘acordeones’; tampoco se establecen criterios precisos para identificar campañas beneficiadas, detectar votaciones atípicas o definir parámetros objetivos y verificables con reglas claras”.
Como era de esperar el documento de Gil Zuarth y Medellín toca cada uno de los problemas anteriores y plantea posibles soluciones. Por ejemplo, recomienda que los plurinominales sean asignados por coalición y no por partido político, pues así se evitaría la conformación de mayorías calificadas artificiales, como ya sucedió en 2024.
En cuanto a la penetración del crimen organizado sugiere que cada partido cree Comité de Evaluación encargado de investigar los antecedentes de los aspirantes. Ello llevaría a que las áreas de decisión asumieran la responsabilidad de certificar su “no vinculación” a organizaciones criminales. En cuanto al financiamiento de las campañas por parte de la delincuencia, se sugiere que sea causal de nulidad.
El espacio se me acaba para abordar otros temas incluidos en el reporte Futura Reforma Electoral 2026 en México. Análisis preliminar, todos ellos de gran relevancia si lo que se busca es una mejora democrática. Ojalá lo lea, don Pablo.
Pero me temo, como muchos en este país, que la Reforma Electoral solo busca que MORENA nunca pierda la mayoría.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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