Estamos viendo el retorno de los imperialismos. ¿Qué papel jugará México
JUAN RAMÓN DE LA FUENTE,
SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES:
+ Imperialismo: dominio de un país
sobre otro por medio de la
fuerza militar, económica o política.
Diccionario de la Real Academia
Nada gratas fueron las expresiones del presidente francés, Emmanuel Macron, vertidas en la cumbre de Davos sobre las intenciones de Donald Trump de adueñarse de Groenlandia, por las buenas o por las malas: “Preferimos el respeto a la brutalidad”, afirmó. Como era de esperar, al presidente de EUA no se le movió ni un cabello de su famoso copete.
No deja de llamar la atención que EUA pretenda comprar o tomar por la fuerza la isla ártica, siendo que apenas 20% de su territorio es habitable, pues el resto tiene capas de hielo de centenas de metros de espesor; aún más, en el 1.0% del inhóspito territorio viven apenas 56 mil personas. Groenlandia es un país autónomo, con un primer ministro y congreso propios, que se encuentra bajo la protección de Dinamarca.
Y más llama la atención porque desde tiempos de la Guerra Fría, EUA cuenta con la base militar Pituffik donde laboran 600 personas, entre soldados y contratistas; se trata de un sitio estratégico para misiones antimisiles y de vigilancia espacial. De todas maneras, el mandatario estadounidense alega que Dinamarca -y para el caso de la OTAN- no sería capaz de dar una buena defensa de Groenlandia, siendo que esta isla es relativamente cercana a Canadá y a la costa este de EUA.
Salvo su mejor opinión, doctor De la Fuente, tengo la impresión de que la decisión de míster Donald, además de su doctrina Donroe, obedece a tres factores: la presencia comercial china, los yacimientos de tierras raras y la presencia militar rusa.
En cuanto a la presencia china, resulta que el gigante asiático ha aprovechado muy inteligentemente el impacto del calentamiento global en el derretimiento de los glaciares y ha diseñado rutas comerciales marítimas. Resulta que cruzar frente al Ártico es una ruta mucho más corta desde China hacia los puertos europeos y los de la costa este estadounidense, en vez de dar una vuelta enorme hacia el sur y luego cruzar el Canal de Suez para salir al Mediterráneo o dirigirse hacia el Atlántico.
“En septiembre del año pasado, un portacontenedores chino realizó el primer viaje comercial regular por la Ruta Marítima del Norte, con destino final en el puerto polaco de Gdansk. La travesía requirió 26 días, un poco más de lo previsto a causa de retrasos provocados por las condiciones climatológicas, pero de todos modos redujo a la mitad la duración de la ruta tradicional”, reporta el diario español ABC (19/1/2026).
Hasta ahora, el transporte de carga ha sido escaso, pero obviamente el plan chino -con ayuda de Rusia- espera incrementarlo en los próximos años, sobre todo cuando Rusia desarrolle los campos petroleros en Siberia. Pero China no se detiene en la cuestión naviera, pues ha mostrado disposición para modernizar el aeropuerto de Groenlandia, una demanda constante que Dinamarca no ha satisfecho; sin embargo, el gobierno de la isla declinó tal oferta.
Y la misma posición tomó Groenlandia en lo relativo a la explotación de tierras raras. Estos yacimientos contienen minerales que son indispensables para la producción de todos los dispositivos electrónicos y autos eléctricos. De ese tamaño es su peso estratégico.
La presencia china en la zona no solo obedece a un interés comercial. En 2015, China actualizó su Ley de Seguridad Nacional y en ella incluyó sus “intereses nacionales en regiones polares”, con la meta de convertirse en un “gran poder polar”. No obstante, declara no considerar al Ártico como un botín para sí, sino un bien global, porque lo que ocurra en esa región “afecta los intereses compartidos de la comunidad internacional”. Habrá que ver…
De hecho, tal benevolencia ha sido puesta en duda debido a las actividades científicas que China ha llevado a cabo en el Ártico, a través de dos estaciones de investigación con carácter permanente. Algunos expertos afirman que las travesías de algunos barcos y submarinos tienen la clara intención de hacer ejercicios militares y probar nuevas capacidades militares.
Así llegamos al tercer factor. China no tiene acceso directo al Ártico, por lo cual se apoya en las bases militares rusas; de manera conjunta han llevado a cabo patrullajes aéreos y navales. Además, Rusia recientemente inauguró la base Trefoil, ubicada justo fuera del Círculo Polar Ártico, la cual incluye aviones de guerra. La base está cercana a Groenlandia.
Mientras Trump quiere adueñarse de Groenlandia de la manera más ruda, al tiempo que declara que América es SU hemisferio, China intenta su expansionismo de una manera más suave pero efectiva a través de grandes inversiones, como lo ha hecho en Latinoamérica y en la Nueva Ruta de la Seda en Asia.
Estamos viendo el retorno de los imperialismos. ¿Qué papel jugará México
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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