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El populismo de izquierda duró dos décadas en Bolivia. O, al menos, se dio una pausa, tras caer el domingo, en las urnas, el movimiento castrochavista de Evo Morales. En Argentina, el populismo también tomó una pausa, tras 20 años de kirchnerismo.

Sin embargo, al igual que en Argentina, en Bolivia el populismo deja una manzana envenenada: la

población habituada a recibir subsidios, becas y programas clientelares para vender el voto, con el atractivo rótulo de “programas sociales”.

Los candidatos opositores Rodrigo Paz y Jorge Quiroga disputarán la presidencia en la segunda vuelta electoral (como Milei en Argentina) cambiarán el modelo económico castrochavista que, en 20 años, se quedó sin dinero para seguir comprado el voto.

Aunque anda prófugo, acusado de abusos sexuales y corrupción, Morales advirtió que sería candidato de nuevo: “No me vengan con que la ley es la ley”. Con el cambio de régimen, tendrá que escapar de Bolivia. Puede instalarse en México, donde tiene CURP.

Tras ser perseguido en Bolivia por robarse las elecciones de 2019, Morales fue rescatado por un avión militar que envió el entonces presidente López Obrador. En México recibió asilo político y le fue concedido el CURP.

En aquellas elecciones, Morales iba abajo al cierre de las casillas, pero tiró el sistema de conteo y, al día siguiente, apareció delante y se declaró ganador. El órgano electoral comprobó que el proceso había sido fraudulento.

Antes, había impuesto con baños de sangre que la Constitución boliviana le permitiera reelegirse una sola vez después de su primer periodo (2006-2010). Podía postularse en 2009 y (de triunfar) gobernar solo hasta 2014.

Pero, en febrero de 2016, perdió 51 por ciento contra 49, un referéndum que hizo para poder reelegirse hasta 2025. Pese a perder, obligó a la Corte a desconocer el resultado y, el 20 de octubre, realizó otra vez elecciones.

Para la 4T es un aliado incómodo. López Obrador reservó su expediente como asilado político, bajo los siguientes:

–Revela nombres de personajes, organizaciones y acciones en el ámbito internacional contenidos en estos documentos afectaría las relaciones bilaterales en materia de cooperación, economía, seguridad que tiene México con diversos países.

–El actual escenario global en el que se perciben conflictos internacionales entre potencias con capacidad nuclear hace inminente un incremento de las tareas de investigación y análisis de servicios extranjeros en todo el mundo, incluyendo México.

Además, el exministro boliviano Arturo Murillo está preso en EU por narcotráfico, con información que vincula al largo gobierno de Morales con el puente aéreo entre Bolivia y el cártel venezolano de Los Soles, al que EU liga con el dictador Nicolás Maduro.

Hoy, Morales es lumbre para la 4T. Dejó de ser “Evo, hermano ya eres mexicano”.