Minuto a Minuto

Entretenimiento Muere en Argentina integrante del espectáculo infantil ‘Bely y Beto’
De acuerdo con la información difundida, Samuel Garza acompañaba al equipo de Bely y Beto durante la etapa de la gira por Argentina cuando ocurrió el fallecimiento
Internacional Delcy Rodríguez asegura que trabaja en “plan maestro” para la reconstrucción de Venezuela
Rodríguez aseguró que su administración ya trabaja en un plan para La Guaira que permita su recuperación en infraestructura y vivienda
Nacional Decomisan más de ocho millones de cigarrillos falsos en Colima
La ANAM detalló que el decomiso de cigarrillos es el resultado de las medidas de control implementadas de manera coordinada entre las instituciones
Nacional UNAM suspende temporalmente inscripciones y entrega de documentos para licenciatura
La UNAM señaló que la revisión del Concurso de Ingreso 2026 continuará hasta concluir las acciones para garantizar la certeza del proceso
Nacional Despiden a Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, en medio de un gran dispositivo de seguridad
El homenaje a Lavín Romero no pudo realizarse en la presidencia municipal porque la Fiscalía de Morelos mantiene el inmueble bajo resguardo

Haití es un Estado fallido, Cuba vive en una dictadura que destruyó su economía, ¿pero México?

Bueno, México tuvo a López Obrador de cuyo mandato se puede afirmar con datos duros que el crecimiento económico del país fue el más bajo en los últimos 36 años, con un promedio de 0.9% anual.

Sin embargo, cuando en el más reciente estudio de perspectivas económicas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) se identifica a estos tres países como los que tendrán el peor desempeño éste y el próximo año es simplemente una coincidencia estadística y hasta una exageración periodística.

Cuba y Haití se ven más compatibles con Venezuela cuando se habla de causas estructurales que hacen de esas economías un fracaso. México está en una fase de definición entre una degradación estructural o una simple condición coyuntural.

México, ante el psiquiatra, podría ser diagnosticado fácilmente con un Trastorno de Identidad Disociativo, porque está en un punto de personalidades múltiples, donde, por un lado, busca a toda costa mantener esquemas de asociación económica con Estados Unidos, con todo y el híper neoliberal libre comercio.

Pero, por otro lado, insiste en las malas decisiones presupuestales y aniquila la confianza con una pulsión autoritaria de control de los poderes y las autonomías, incluida próximamente la autoridad electoral.

La propia Cepal identifica en el informe sobre la Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2025 que México ha perdido capacidad de recepción de estos recursos desde el 2019.

En esta sensación de múltiples personalidades nacionales parece haber una urgencia desde el gobierno federal de dar buenos resultados sin tener que decir que para ello hay que echar para atrás muchas de las medidas absurdas del gobierno de López Obrador.

Hay cambios evidentes en materia de seguridad, sólo a la espera de los resultados. En otros asuntos hay más discreción, como en los energéticos, y hay áreas donde no se mueve un milímetro este gobierno como en las prácticas propagandísticas, la centralización del poder y el reparto asistencialista del gasto social.

Si México está hoy en la parte más baja de la tabla de expectativas de crecimiento regional y mundial es por la incertidumbre. Evidentemente que, por el futuro de la relación comercial con Estados Unidos, pero también, y de forma destacada, por las expectativas de mantener a México en el estatus de una democracia institucional, o no.

Por ahora, el trato diferenciado que Trump ha aplicado a México y la expectativa de un arancel más bajo a nuestras exportaciones permitió pasar de una estimación de recesión a un crecimiento de 0.3% este año.

Pero el verdadero motor para la inversión y el crecimiento es la confianza. Es un hecho que las recientes decisiones de Trump dan un respiro, pero el desafío está en casa.

Más allá de las concesiones externas, que son importantes si son de Estados Unidos, lo que México necesita es recuperar la confianza de los inversionistas y de muchos de sus propios ciudadanos.

Esto sólo se puede si se consolida un Estado de derecho, se fortalecen las instituciones democráticas y se termina con ese pulso autoritario. Así, o se mantiene la inestabilidad de las personalidades múltiples o se elige la certidumbre.