Minuto a Minuto

Nacional Helicóptero en el que viajaba Eduardo Ramírez realiza maniobra evasiva
El gobernador y el resto de funcionarios realizaban una gira para supervisar obras de infraestructura, agua potable, aulas y caminos
Entretenimiento México vuelve a cantarle a Juan Gabriel 10 años después de su muerte
A una década de la muerte de Juan Gabriel, admiradores, imitadores y mariachis se congregaron ante su monumento en la Plaza Garibaldi
Nacional CDMX abre la puerta al debate sobre la eutanasia tras marcha por una muerte digna
La CDMX podría ser la primera entidad del país en aprobar la eutanasia con la Ley Trasciende antes de que el calendario electoral frene los debates
Deportes Fuentes: AS Mónaco llega a un acuerdo con Cruz Azul por Erik Lira
Erik Lira jugará en el futbol francés, luego de que el AS Mónaco llegará a un acuerdo con el Cruz Azul para hacerse de sus servicios
Nacional Homicidio de César Gastelum: Sicario reveló los motivos por los cuales fue asesinado el influencer
Uno de los presuntos sicarios que mató a César Gastelum reveló los motivos por los cuales fue asesinado el influencer en Sinaloa

Dice bien Jorge Castañeda que tener un partido de Estado en México tiene consecuencias internacionales.

Tener un partido de Estado da mucho poder para hacer lo que se quiere dentro del país, pero limita en el ámbito externo, donde los excesos del discurso interno pueden tener altos costos.

Los ha tenido en estos días.

La presidenta Sheinbaum dijo varias veces que no estaba de acuerdo con los impuestos estadunidenses a las remesas y que los mexicanos, en consecuencia, nos íbamos a “movilizar”.

Eran palabras para consumo interno. La Presidenta quería mostrar independencia y valor ante el vecino.

Pero sus palabras fueron usadas, por el vecino, para echarle gasolina a la tesis de que estaba en curso una invasión migrante y el gobierno de México llamaba a movilizarse violentamente a favor de ella.

La presidenta Sheinbaum pagó el precio político de lo añadido a sus palabras por los estrategas del presidente Trump.

Sus palabras, rentables adentro, se volvieron costosas afuera.

Creo que el gobierno mexicano tardó en entender este mecanismo.

Tardó, desde luego, en lanzar la consigna a sus partidarios de que se callaran, de que la línea era “amor y paz”, no las locuras en caída libre del presidente del Senado o las audacias verbales de la consejera de Morena en Jalisco, a la que le respondió el mismísimo subsecretario de Estado, Christopher Landau.

Cuando la cosa llega a ese nivel de respuesta, queda claro el punto de Castañeda: tener un partido de Estado exige una línea disciplinada hacia el exterior, porque, en los hechos, lo que dicen los políticos del partido de Estado respecto de otro país puede tomarse como indicio de lo que el gobierno piensa de ese país.

Las voces políticas del régimen tienen que cuidar lo que dicen. Por triviales o personales que sean sus ocurrencias, hablan siempre, de algún modo, a nombre del partido de Estado.

Aquí sí que, literalmente, ya no se pertenecen. Sus dichos y sus hechos pertenecen al partido, son expresión de la única voz que hay en el Estado, donde la oposición no cuenta, pues la han descontado.

Los soldados del partido de Estado no son libres, ya no se pertenecen. Necesitan acordeón.