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El abuso del poder no reconoce amigos ni intereses. Quienes hoy callan y se acomodan al régimen, también serán víctimas de la represión, la censura y la ruina económica que traerá esta deriva autoritaria. Los carniceros de hoy, serán las reses de mañana.

En esencia, esto es lo más importante de lo que convirtió en tendencia lo dicho y escrito por el presidente Ernesto Zedillo en las revistas Nexos y Letras Libres. Se podrá decir que lo dice y escribe tarde. Pero lo importante es que lo dice y escribe.

Y es “presidente Ernesto Zedillo”, así como Sheinbaum dice “presidente López Obrador”. No se diga más. Pero son más importantes los conceptos vertidos por Zedillo: expresan, a rajatabla, que México se jodió, parafraseando al recién fallecido Vargas Llosa.

El arranque de Conversación en La Catedral es uno de los mejores inicios de una novela en español. Santiago Zavala, el protagonista, abre el libro planteándose de saque una pregunta: “¿En qué momento se jodió el Perú?”

Para Zedillo, México se jodió a raíz de la verdadera naturaleza de la transformación morenista en el poder, que demuestra día con día que la joven democracia mexicana ha sido asesinada y transformada en una tiranía.

“Hoy México vive bajo una simulación: elecciones manipuladas, Poder Judicial subordinado, órganos autónomos desaparecidos y un Congreso sumiso. Todo cuidadosamente blindado por reformas legales autoritarias”, escribió en Letras Libres.

“La cuarta transformación no emula la Independencia, la Reforma o la Revolución. Emula las traiciones que convirtieron esos momentos de esperanza en dictaduras. Morena llegó al poder por la democracia para demolerla desde adentro”, explicó en Nexos.

El resumen de lo que expresado por Zedillo es que la reforma judicial de Morena fue impuesta con fraudes y mentiras, elimina jueces y ministros independientes para instalar burócratas sometidos al partido en el poder: un poder judicial sin ley, pero con amo.

Y la contrarreforma electoral eliminará al INE y devolverá al gobierno el control de las elecciones: regresaremos a un sistema donde el partido en el poder gana siempre y la pluralidad política será un recuerdo remoto.

Los recortes de Morena a los fondos que tenía el Estado para desastres naturales, escuelas de tiempo completo, fideicomisos y prohibición de órganos autónomos son una excusa y un engaño para destruir la democracia: “Querían poder absoluto, no ahorro”.

De acuerdo con Zedillo, con la “supremacía constitucional” el Congreso controlado por Morena puede reformar la Constitución sin control judicial, aunque viole derechos humanos, elimine libertades o autorice la reelección presidencial.

O sea: México ya no cumple los requisitos básicos de una democracia: división de poderes, elecciones limpias, justicia independiente, transparencia, protección de derechos. Sin estos pilares, la soberanía popular es solo un mito.

Cierto.