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El que no sabe es como el que no ve, dice el dicho. Poco a poco, la dificultad de saber se convierte en un rasgo distintivo de nuestra vida pública.

No es por desinterés ciudadano y, aunque es verdad que muchos medios no hacen suficiente por enmendar la situación, tampoco es por desinterés de los medios. El problema es que, en breve, poco podrán hacer los ciudadanos y los medios para tener acceso incluso a datos que están disponibles hoy, porque los están borrando o cerrando al acceso público.

Hasta hace poco era posible acceder a información oficial en casi todos los asuntos: de la corrupción al ejercicio del gasto público, de los indicadores de salud a los de educación, de los homicidios a los desaparecidos.

Con la ofensiva constitucional del Poder Ejecutivo contra el acceso a la información y contra los órganos autónomos, la información pública se ha reducido dramáticamente.

Se trata de una decisión política del gobierno, que no sólo no rinde cuentas claras de lo que hace, sino que quisiera no rendirlas, o rendirlas a su antojo, sin  que puedan discutirse sus dichos o sus cifras, pues una parte sustantiva de la información  del país viene del propio gobierno, se recoge con recursos públicos en dependencias y sistemas de datos gubernamentales .

Signos vitales. El pulso de México es un centro de reflexión y análisis nacido hace unos años para estudiar, precisamente, este problema: la pérdida de   cantidad y calidad en la información pública disponible    .

El informe de abril de Signos vitales acusa una aceleración de la tendencia gubernamental a suspender el flujo de información, al tiempo que continúa la tendencia de la autoridad a inventar datos y a mentir con estadísticas, o sin ellas, según sus necesidades políticas.

La desgracia de este corte de información es que no se ve, sucede entre especialistas, en uno y otro lado de la cancha.

Son especialistas del gobierno los que suprimen la información que saben clave y son especialistas de los medios y de la sociedad civil quienes se dan cuenta de la pérdida.

La ventaja del gobierno en la materia es absoluta, dictatorial.