Minuto a Minuto

Nacional Suben a siete los muertos por ‘Rachel’ en Baja California
Las autoridades señalaron que tres personas siguen sin ser localizadas: un adolescente de 17 años y dos mujeres, una de 23 y otra de 42 años
Nacional Diputados aprueban en lo general cambios al ISR; sesión continuará este miércoles
Entre los cambios señalados se encuentra la eliminación de deducciones para empresas con ganancias superiores a 50 millones de pesos
Nacional SEP celebra fallo de la Corte sobre venta de “comida chatarra” en planteles educativos
El titular de la SEP, Mario Delgado, destacó que, con esta determinación, la medida se mantiene vigente en todas las escuelas del Sistema Educativo Nacional (SEN), desde educación inicial hasta el nivel superior
Nacional Veracruz impulsa su campo y ganadería para fortalecer la soberanía alimentaria nacional
El gobierno de Veracruz fortalece la agricultura y ganadería con maquinaria gratuita, centros lecheros y sanidad animal para respaldar la soberanía alimentaria
Internacional Demuelen casa ligada a Pablo Escobar; era utilizada para consumo de estupefacientes y “satanismo”
La casa de Pablo Escobar estuvo durante años abandonada y se convirtió en foco de problemas de seguridad y convivencia

Los editores de la Tribuna de MILENIO, Carlos Puig y Julio Patán, proponen cada semana un tema a discusión. Preguntan ahora, con acento provocativo y terminal: “¿Estamos en el peor momento de nuestra historia?”.

Algo apocalíptico deben estar viendo Puig y Patán en el momento psicológico de los lectores, algo que autoriza una pregunta extrema en un país cuya historia registra varias guerras civiles y algunos tiempos catastróficos.

Para los que creen que México empieza con los olmecas, será difícil ver en nuestros días daños comparables a la desaparición de las civilizaciones prehispánicas —olmecas, mayas, teotihuacanos— o a la fúnebre caída de Tenochtitlán.

No sé si los que creen que México empieza a existir con la Nueva España puedan ver en los días que corren algo comparable a la caída demográfica del siglo XVI, que redujo el millón y medio de habitantes del valle de México a solo 200 mil. (Gibson: Los aztecas bajo el dominio español).

Quienes creen que México nació en 1810, con la Independencia, acaso también puedan creer que la violencia de hoy es comparable  con la de la propia guerra de independencia, que costó 250 mil muertos en una población de 6 millones, y destruyó la economía novohispana. O con la de los años de guerras civiles que marcaron nuestra vida independiente, entre 1821 y 1848, cuando el país perdió con Estados Unidos una guerra oprobiosa y la mitad de su territorio.

En 1849, en el prólogo de su Historia, Lucas Alamán anticipó su duelo por la posible desaparición de “la nación mexicana”. Vinieron entonces las guerras de Reforma e Intervención, 1857-1867, que casi cumplieron el temor de Alamán.

¿Qué decir de las buenas épocas de la Revolución mexicana, cuya cifra canónica de pérdidas es de un millón de muertos? ¿Y de los estragos de la guerra civil que llamamos Cristiada, que costó unos 200 mil?

Nuestra historia está llena de “tiempos peores”, no hay que añadirle más. Pero la pregunta de los editores de Tribuna dice algo de nuestros ánimos y merece comentario.

Propongo su pregunta en una escala más modesta, pero quizá más debatible: “¿Estamos en el peor momento de nuestra historia democrática (2000-2014)”?

[email protected]