Minuto a Minuto

Nacional Gobierno destaca reducción del 30 % de homicidios en Michoacán
El Gobierno federal reveló los resultados del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, implementado tras el homicidio del alcalde Carlos Manzo
Nacional Milenaria tumba zapoteca será abierta al público, anuncia Claudia Curiel
Claudia Curiel detalló que el INAH trabaja para abrir la tumba zapoteca al público y sumarla a los 5 mil sitios arqueológicos con los que cuenta Oaxaca
Nacional Asesinan en México a Santiago Gallón, narcotraficante vinculado al homicidio del futbolista Andrés Escobar
El presidente de Colombia, gustavo Petro, confirmó que el narcotraficante Santiago Gallón fue asesinado en México
Nacional CDMX en doble alerta por frío: Se esperan temperaturas de hasta 1°C este sábado 7 de febrero de 2026
El Gobierno de la CDMX activaron las Alertas Naranja y Amarilla por frío para las primeras horas del sábado 7 de febrero de 2026
Nacional Sarampión supera los 2 mil casos en lo que va de 2026
La Secretaría de Salud federal sostiene que los menores de 1 a 4 años de edad son el grupo más afectado por sarampión

Un ritual privado de la cena de fin de año en mi familia es que todos canten, bailen, digan o reciten algo.

Durante años, lo único que yo he podido hacer es mal cantar un corrido, del que hasta ahora sabía sólo las dos primeras estrofas. Hacían siempre un efecto cómico, suficiente para salir del trance. Dicen:

Me enamoré de la hija / del hombre rico del pueblo.

Me la llevé por bonita, / porque ella es todo mi anhelo.

La tengo en una chocita / allá en la cumbre del cerro.

Ella es Carmela González / y yo, Baudelio Gudiño.

Los dos tenemos idilio / y todo el mundo lo sabe.

A mí me gusta lo fino, / por ella van a matarme…

En la cena de fin de año de 2024, pensé, vanidosamente, que podía completar la parte del corrido que no me sabía y añadí unas estrofas. Inventé, en seguimiento de las estrofas que sabía, estas otras:

Vino mi suegro a encararme, / y yo salí sin mi fierro.

Me dijo: “Nada te debo, / pero tienes lo que quiero.

Me la regresas ahorita, / y te puedes ir entero”.

Le dije: “Entero no soy. / No valgo nada sin ella.

Si se la quiere llevar,/ pégueme un tiro primero”.

Se le achicaron los ojos / y se levantó el sombrero.

Me dijo: “Eso es hablar, / ni modo que te lo niegue.

Pero regrésala y pide, / y ella decida si quiere”.

Ahí mismo la devolví, / la fui a pedir otro día.

Quiso lo que ya quería / que era quedarse en el cerro.

Y así se saldó el asunto / de mi casorio cuatrerooo.

Mal canté mi corrido inventado y luego fui a buscar el verdadero en las redes. Apareció a la primera, porque es un clásico que cantan Los Alegres de Terán. La letra original desmintió crudamente la mía, como la realidad nuestros anhelos. Dice:

“Yo desde aquí los diviso, / tengo pa’ darles batalla”,

decía Baudelio Gudiño / en medio de la metralla.

“Tengo las horas contadas / el viento trae los rumores.

Que se oyen ya las pisadas / de más de cuatro matones,

aparte de una brigada / que viene ya por los montes”.

Poco después los soldados / acorralaron al hombre

y sin piedad lo mataron / en el Barranco del Cobre.

Carmela quiso salvarlo. / Así es la suerte del pobre. . .

(Se repite)

Esta es la breve historia de mi corrido desmentido. Creo que entonces, como ahora, Los Alegres de Terán… decían la verdad.