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El uno-dos de Marco Rubio y Cristopher Landau en Departamento de Estado coloca a México en el centro de la política exterior de Estados Unidos, después de que, durante el gobierno de López Obrador, le interesó básicamente como custodio de su frontera sur.
La visión continental de Donald Trump alcanzará también a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Estos países son, en coincidencia, los principales aliados ideológicos del grupo político que conduce a México desde 2018. Y también fueron desdeñados por la administración Biden.
Además de la importancia que decidió darle Trump a América Latina (a diferencia de Biden, y de él mismo en el periodo que gobernó, de 2016 a 2020) se añade que estos países estuvieron siempre en el foco de la trayectoria y los conocimientos de Marco Rubio y Landau.
Como presidente del Comité de Inteligencia del Senado, Rubio afirmó: “México es un socio importante, pero el país, sus instituciones”. Rubio tiene una visión del mundo que contrasta con la postura aislacionista de Trump y la extrema derecha republicana. A él sí le importa el mundo.
Para Landau, México ha sido centro de su quehacer político, mucho antes de que fuera designado embajador aquí, durante el primer mandato de Trump, de 2019 a 2021. Incluso, la presidenta Sheinbaum celebró su nombramiento como el próximo subsecretario de Estado.
Entonces es buena noticia para México y la región, la presencia del tándem Marco Rubio-Cristopher Landau en el Departamento de Estado, porque América Latina estuvo ausente en la campaña presidencial y en los debates del pasado proceso electoral estadounidense.
Sin embargo, el México que vuelve a entrar en los intereses de Estados Unidos (más allá del tema migratorio) no es el México que mencionó Marco Rubio siendo titular del Comité de Inteligencia del Senado: “México es un socio importante, pero el país, sus instituciones”.
México es hoy un país sin instituciones autónomas, con el Poder Judicial y los órganos electorales controlados desde la presidencia de la República, la mayoría de los medios de comunicación alineados con el poder; y el Estado tiene el papel hegemónico en la conducción de la economía.
Es México, junto con Bolivia, el único país del mundo donde el gobierno hace una lista de jueces y ministros afines, y los presenta a los ciudadanos para que voten por el que gusten: total, todos son del gobierno. Así será en los comicios para designar al poder judicial, en junio de 2025.
Desde 2018 a la fecha, ese México de visos cada vez más autoritarios, sólo importó a Estados Unidos en temas laterales, como la introducción de fentanilo a su territorio, y el cuidado de la frontera común.
Pero el tándem Rubio-Landau lo ha recolocado en el radar.