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La siguiente ronda de conversaciones, inicialmente prevista para la semana del 21 de septiembre, fue aplazada para los días 28 y 29
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Una misión de la ONU detalló que hay "motivos razonables" para creer que Estados Unidos cometió crímenes de guerra en Irán
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Además de la disminución de lluvias, se mantendrá un refrescamiento de las temperaturas sobre el norte, oriente y centro del país
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La advertencia reiterada de Trump es: lo hacen ustedes o lo hacemos nosotros, donde para mí no hay opción: lo tiene que hacer el gobierno de la presidenta Sheinbaum y nadie más. Menos Estados Unidos
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Xavier Jordán es uno de los siete imputados por la Fiscalía de Ecuador como supuestos autores intelectuales del asesinato de Villavicencio

Hay un México en donde su gobierno reacciona bien, rápido, al triunfo electoral de Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum busca y logra de inmediato una comunicación directa con el republicano para sentar las bases al menos de un dialogo bilateral.

Pero al mismo tiempo hay un México en el que Rosario Piedra puede repetir como titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos echando mano de las trampas más burdas que ya han apenado hasta a muchos oficialistas.

Por un lado, hay la imagen de una jefa de Estado que reacciona, consigue una llamada con Trump, moviliza a su equipo para iniciar contactos de alto nivel. Pero, al mismo tiempo, hay la insistencia de una agenda autoritaria que eventualmente será un tema en la relación bilateral México-Estados Unidos.

Y no es que a Trump le espante la autocracia, pero las contrarreformas que ha emprendido el régimen mexicano pueden convertirse en un búmeran para México en el estilo agresivo de negociar del republicano.

No hay que creer que ya conocemos bien a Donald Trump y que, por lo tanto, ya sabemos qué sí podría hacer y qué no en su trato con México. No podría el actual régimen creer que las cosas no pueden empeorar, cuando aquí mismo, López Obrador mostró cierta mesura en su mandato, si lo comparamos con la agenda autoritaria y radical que dejó sembrada para un segundo sexenio, en cuanto él mismo se abrió la puerta para hacerse de una mayoría calificada artificial.

¿Por qué esperar que Trump fuera menos radical en un segundo cuatrienio, cuando al menos ya se abrió la puerta de una mayoría simple en las dos cámaras legislativas de su país?

Está muy bien que Marcelo Ebrard sea el secretario de Economía, porque ya conoce a Robert Lighthizer y otros personajes clave cercanos al republicano, pero las prioridades de Trump hoy parecen más radicales. Migración y narcotráfico son dos de las promesas de campaña que le generaron votos y con ellos se antoja que habrá poco margen para negociar con el siguiente gobierno de Estados Unidos.

Y el comercio será utilizado como la moneda de cambio, aquello de los aranceles podría ser utilizado de manera selectiva, como lo hizo en el pasado con el acero, pero difícilmente atentará en contra de la economía de su propio país con la denuncia o violación masiva del pacto comercial de norteamérica.

Ya el tipo de cambio nos mostró qué es lo que sigue, ni la debacle devaluatoria que se vio durante la noche del martes y la madrugada del miércoles, pero tampoco la miel sobre hojuelas del jueves y ese temporal regreso a los 19.80.

Más bien, el viernes el mercado nos puso en el lugar correcto, altibajos especulativos fuertes que nos marcan un largo camino de los 70 días que faltan para la toma de posesión de Trump y las primeras horas y días de sus decisiones más difíciles.

Pero no hay que olvidar que a la par de la atención que hay puesta en aquel país, también hay especial interés en conocer los alcances autoritarios locales, que, a la larga, serán más perjudiciales que la peor locura de Donald Trump.

Migración y narcotráfico son dos de las promesas de campaña que le generaron votos y con ellos se antoja que habrá poco margen para negociar con el siguiente gobierno de Estados Unidos.