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Por el sólo hecho de ser presidenta y tener las facultades y las responsabilidades del puesto, Claudia Sheinbaum será una presidenta diferente, irá, como todos sus antecesores, ganando espacio e imponiendo su toque.

En materia presidencial, “la banda cuenta, y mucho”, dice con sencillez y elocuencia Ignacio Morales Lechuga.

Se refiere a la especulación, ya obsesiva, sobre si la presidenta Claudia Sheinbaum se deslindará de la sombra post presidencial de López Obrador, o será una versión disciplinada y obediente de quien la llevó a Palacio.

Dice Morales Lechuga que la presidenta electa no tiene que mandar a López Obrador a una embajada remota, como hizo López Portillo con Echeverría, ni enderezar contra él un diferendo político público, o una campaña de prensa.

Creo que Morales Lechuga tiene razón, que la banda cuenta, y mucho, que la presidencia de Sheinbaum será distinta y que, en el más obvio de los sentidos, es imposible que repita ni el estilo ni las decisiones de su antecesor.

Sencillamente dicho, enfrentará los problemas de un país muy diferente al que recibió y enfrentó AMLO.

La presidenta Sheinbaum tendrá probablemente más poder, incluso poderes autocráticos, pero enfrentará unos problemas agravados, muchos de ellos en estado crítico, que López Obrador hereda, pero no tuvo que enfrentar.

López Obrador entregará una presidencia con más poder pero un país en peor estado del que recibió.

Por definición, el gobierno de ese país será distinto, sustantivamente más difícil, con mayores urgencias y menos recursos: hacendarios, administrativos, clientelares, educativos, sanitarios y de seguridad pública.

El país que hereda la nueva presidenta es un jeroglífico lleno de fracturas. Tendrá que descifrarlo y gobernarlo. Tanto su diagnóstico como sus decisiones tendrán que ser distintas, porque la realidad pide cosas distintas.

La nueva presidenta tendrá que reconstruir mucho de lo que su antecesor desmanteló o agravó. Por ejemplo, el sistema de salud. O las finanzas de Pemex. O las cuotas de violencia. O la corrupción de nuevo cuño. O los fundamentos del crecimiento económico. O…

Será distinta.