Minuto a Minuto

Internacional Elecciones en Brasil: Bolsonaro obtiene 49.58 % y Lula 42.25 % al momento
Lula reduce la ventaja de Bolsonaro con casi el 65 % del escrutinio; si nadie logra superar el 50 % de los sufragios, habrá segunda vuelta
Nacional Regulador ambiental del sector hidrocarburos pierde el control de su Instagram
Mientras se resuelve el incidente, la ASEA pidió a sus seguidores y a los regulados por la institución ignorar cualquier mensaje o publicación
Nacional Así fue el desfile por el 205 aniversario de la Armada de México
Ante la presidenta participaron 4 mil 218 elementos —mil 476 mujeres y 2 mil 742 hombres—, quienes presentaron varios ejes de la institución
Nacional Tatiana Clouthier crea ‘Todos Con Conciencia’ y afirma que “Nuevo León no merece ser entregado”
La exsecretaria de Economía llamó a impulsar una “revolución de las conciencias” para pasar de habitantes a ciudadanos
Internacional ¿Por qué las generaciones ‘Z’ y ‘milenial’ no forman una familia?, estudio revela la causa
Seis de cada diez padres y madres consideran que los precios están limitando las oportunidades de futuro de sus hijos

Para muchos, todo lo que ocurre en medio de una elección es intencionadamente político, particularmente lo que no viene a modo. Puede ser una actitud defensiva o una convicción, y desde luego que pueden darse casos legales por interés electoral; sin embargo, también es cierto que hay procesos que no atienden a razones de cálculo político electoral, aunque lo parezcan.

Los tiempos de la justicia son diferentes a los del proceso legislativo. En la primera, la discrecionalidad es muy acotada, incluso no actuar puede tener consecuencias legales; la aprobación de leyes tiene otra circunstancia, y en estos tiempos ha sido común hacer de la agenda legislativa un recurso de campaña, especialmente por el presidente López Obrador y sus afines. Nada impide que el Congreso actúe y en todo caso, lo importante no es el impacto electoral de las reformas o las nuevas leyes, sino sus efectos en la calidad de vida de las personas.

​También son tiempos de la justicia política en sus dos expresiones. La actuación del Tribunal Electoral y los llamados juicios políticos que en esta ocasión se han activado por la iniciativa de Morena contra la ministra presidenta, Norma Piña, y la Senadora Xóchitl Gálvez, candidata presidencial de la oposición. Por su parte, el PAN ha anunciado que hará lo propio con el ministro en retiro Arturo Zaldívar, acciones más mediáticas que estrictamente judiciales.

Es indebido politizar la justicia, y una de las fórmulas más perniciosas es cuando desde el poder se da una interpretación política o electoral de las acciones y decisiones judiciales. Con ello se desacredita la acción legal en curso y, por otra parte, propicia la impunidad, bien sea porque los juzgadores desisten de actuar o bien porque una vez que concluyen las elecciones los procesos judiciales pierden impulso.

Las controversias judiciales, investigaciones internas y todos los procesos análogos deben continuar y seguir su curso en el marco del debido proceso y de la presunción de inocencia. Será inevitable que las partes en competencia utilicen los casos en función de sus objetivos electorales; no debiera ser por parte del gobierno y las autoridades jurisdiccionales no deben distraerse de su cometido por el ruido mediático asociado a la competencia en curso.