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Hay cuestiones claves en la elección de junio que parecen olvidarse, y que hay que repetir cada vez.

Una, fundamental, es que la elección se celebra en una cancha inclinada por el gobierno a su favor.

El número de abril de Nexos está dedicado a describir los pisos de esa Cancha dispareja.

No hay INE que pueda nivelarla, no lo ha hecho, aunque haya emitido como 40 medidas cautelares contra dichos del Presidente que violan la ley.

El Tribunal Electoral ha emitido creo que 30 sentencias en el mismo sentido. Pero la cargada del Presidente y el gobierno sobre las elecciones sigue y crece cada día.

En estricta legalidad, el Presidente tiene razón cuando dice que el Tribunal Electoral podría anular estas elecciones.

En rigor jurídico, el Tribunal Electoral tendría ya que haber descalificado al menos parte del proceso por la intromisión ilegal del Presidente.

Por muchísimo menos de lo que ha hecho López Obrador, el Tribunal Electoral de 2006 dijo que Fox había puesto en riesgo la elección de aquel año por entrometerse en ella con declaraciones como: “No hay que cambiar de caballo a mitad del río”, o “No me gustan los populistas”.

No había entonces las muchas restricciones que se agregaron a los presidentes en 2007, restricciones venidas por su mayor parte de las quejas de López Obrador, que se decía víctima de un fraude.

López Obrador es el fraude en curso. Ha violado todas las reglas electorales, empezando por los tiempos de campaña, pues adelantó el destape de sus candidatos casi un año.

Se apropió del dinero público de los programas sociales para ofrecerlos como cosa suya a los beneficiarios. Para eso activó a 23 mil “servidores de la nación” que cobran en la Secretaría del Bienestar, pero trabajan en la causa de Morena.

Ha sido, sobre todo, el desmesurado vocero mañanero, ilegal cada día, de su causa sucesoria.

Su captura del INE y del Tribunal Electoral no es completa, pero mantiene la presión sobre ellos. Se quejó ayer del INE , porque no hubo en el debate preguntas que defendieran sus logros de gobierno (sic).

¿Se estará quejando también de su candidata, Claudia Sheinbaum, que no los defendió?