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A finales del siglo pasado se dio en Estados Unidos la burbuja de las punto-com. Empresas que aparecían en el mundo virtual del Internet con dominios que prometían cambiar los patrones de consumo.

Crecían como hongos, todas con ideas geniales. Esto impulsó un mercado que crecía más rápido que el propio desarrollo de los sitios web. Los mercados bursátiles adoptaron estas empresas como una interminable mina de oro que terminó por colapsar.

Los precios de esas acciones crecían a mayor velocidad que la conexión a Internet, en esos tiempos. La caída fue brutal y se perdieron miles de millones de dólares, miles de empleos y muchas buenas ideas quedaron olvidadas.

Viene a cuento porque en estos momentos hay una empresa que creció como la espuma en el mundo digital contemporáneo, un ambiente virtual que no se parece en nada al de finales del siglo pasado, pero que hoy ha caído en la desgracia de la bancarrota.

Vice Media era una modesta revista en Canadá que logró gran aceptación como medio de información digital entre un público joven que les cree y que gusta de su estilo un tanto insolente.

Con esa experiencia de éxito empezaron a crecer con deuda, pero las recientes condiciones del mercado, con tasas de interés que se han disparado por arriba de los niveles de crecimiento, cuentan el resto de la historia para que hoy Vice se haya declarado en quiebra.

Hay muchas empresas digitales en dificultades económicas, pero hoy la amenaza de bancarrota abarca a muchos otros sectores productivos, porque la crisis que aparece es por el financiamiento.

Las primeras banderas rojas en estos tiempos las vimos en Estados Unidos con los bancos Silicon Valley Bank (SVB) y el Signature Bank que quedaron atrapados en el aumento de las tasas de interés por su evidente impericia con el manejo de sus apalancamientos.

Hoy, además de Vice, hay al menos otras cinco empresas que esta misma semana se han declarado en quiebra con los mismos argumentos de haber perdido la capacidad del manejo de sus deudas por el incremento en las tasas de interés.

La firma UBS tiene un monitor de quiebras de empresas y aún antes de la caída del SVB ya dejaba ver algunos focos de alerta, en especial para empresas chicas y medianas, básicamente como consecuencia del incremento en el costo de sus deudas.

No es una situación generalizada, como ocurrió con las puntocom, pero las alertas se acumulan en los mercados.

Ya hay señales suficientes como para poner atención en la salud de muchas compañías que están atoradas con el manejo de sus deudas por el disparo en las tasas de interés.

Y a la par de las condiciones empresariales están las deudas de las familias que también resienten los efectos de lo caro que está el dinero.

La tasa de hipotecas a 30 años en Estados Unidos pasó de 3.22% en enero del 2022 a 7.08% en octubre de ese año, y desde entonces se ha mantenido fluctuando entre 6 y 7%, que son los niveles más altos vistos prácticamente en lo que va de este siglo.

En fin, hay que seguir con atención estas historias por si pudieran ser la semilla de algo mayor en el futuro.