Minuto a Minuto

Internacional Perú confirma la muerte de un mexicano y una canadiense en alud en un nevado de los Andes
Las autoridades de Perú identificaron a las víctimas como Daniel Navarro, de nacionalidad mexicana; Sandra Covone, de Canadá
mundial 2026 En vivo: Uzbekistán vs Colombia, Grupo K del Mundial 2026
Uzbekistán y Colombia se enfrentan en la segunda jornada del Grupo K del Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México
Deportes México se mide a Corea del Sur en el Estadio Guadalajara: ¿A qué hora y dónde ver este juego del Mundial 2026?
México y Corea del Sur disputarán su segundo partido en el Grupo A del Mundial 2026 en el Estadio Guadalajara
Deportes Marea de colombianos inunda el Estadio Ciudad de México para el debut mundialista ante Uzbekistán
Miles de colombianos vistieron de amarillo el Estadio Ciudad de México para el debut de su selección en el Mundial 2026
Entretenimiento Sabrina Carpenter obtiene orden de alejamiento de cinco años contra su presunto acosador
El presunto acosador de Sabrina Carpenter, William Applegate, alegaba que ambos debían estar juntos para "salvar al mundo"

Durante casi medio siglo, entre 1943 y 1989, la Ciudad de México albergó, en uno de sus más bellos espacios, junto al barrio de Chimalistac, en San Ángel, un enorme monumento dedicado a honrar la memoria y custodiar el brazo derecho, guardado en formol, del general invicto de la Revolución Mexicana Álvaro Obregón.

En un libro de Pedro Castro, Y la Revolución Mexicana devoró a sus padres (Edición Kindle), he encontrado la crónica, macabra y desternillante, del viaje por la historia de aquel brazo, desprendido por una metralla durante la batalla de León el 3 de junio de 1915.

Lo terminaron de cortar, pues pendía de piel y cartílagos a la altura del hombro, Cecilio López y el doctor y general Osornio, y fue puesto en formol y entregado a Sanidad Militar, de donde lo reclamó para su custodia el pariente y subordinado de Obregón, Francisco Serrano. Serrano era hombre de fiestas y en una de ellas olvidó el brazo sagrado del general en los brazos profanos de sus acompañantas.

El doctor Osornio, que se sentía de algún modo autor del brazo cercenado, siguió la pista de las “féminas” y encargó a otra, de su confianza, que lo recuperara en la casa de placer donde estaba en Sinaloa.

La encargada, una bella y alta sinaloense llamada Elodia, recuperó el brazo, y lo entregó en la Ciudad de México al doctor Osornio, quien a su vez se lo ofreció a Obregón.

Con humor característico Obregón respondió: “Se lo regalo. A ver qué hace con él”. Elodia se quedó con el brazo, que tuvo su primer nicho de exhibición en la casa de citas donde oficiaba, famosamente activa en las calles de Insurgentes.

Los parroquianos, con frecuencia militares revolucionarios, disfrutaban de la vista del brazo y hasta se lo lanzaban entre ellos en los puntos altos de la borrachera.

Finalmente, el propio doctor Osornio entregó el brazo a la plana mayor de los obregonistas, cuyo sumo sacerdote era Aarón Sáenz, y estos se encargaron de diseñar y hacer el monumento, donde el brazo encontró su primer reposo patrio.

En 1989, sensatamente, el brazo fue retirado del monumento, incinerado y reintegrado a los otros restos del general, en su tumba de Huatabampo.