Minuto a Minuto

Nacional Supervisan operación aduanera en el Aeropuerto Internacional de Cancún
Como parte de las acciones previstas para fortalecer la operación aduanera, se informó sobre la próxima adquisición de nuevos escáneres especializados
Internacional Trump celebra que el aeropuerto de Palm Beach ahora lleva su nombre
Donald Trump se convierte en el primer mandatario en la historia del país en tener un aeródromo en su honor mientras sigue en el cargo
Autos Volkswagen pisa el freno: bajará su capacidad anual de 12 a 9 millones de vehículos
Dijo que va a reducir la oferta de sus modelos en un 50 %, paulatinamente, y se concentrará en los segmentos de mercado más atractivos
Deportes ¿Cuándo debuta Rafael Márquez como seleccionador de México?
Rafael Márquez Álvarez, uno de los mejores futbolistas mexicanos, fue designado esta semana como seleccionador de méxico
Deportes Convocan a concentración masiva en CDMX para despedir a la Selección Mexicana: ¿Cuándo y a qué hora será?
En redes sociales se convocó a una concentración en el Ángel de la Independencia para despedir a la Selección Mexicana del Mundial 2026

Aferrarse al cuerpo de quien sea, de un poste, de la puerta, de una silla, de la puerta del coche y hasta del piso, como si las manos pudieran tener garras hasta hacer surcos y dejar un rastro visible de que allí estuviste y que alguien te llevó.

Apretar con fuerza con las piernas, con los brazos y con los dientes. Gritar de desesperación y sentir que ya estás muriendo al no poder con la fuerza del otro, de ese que te estruja y te quiere arrebatar de donde estás.

El video que por suerte alguien grabó y que pudimos ser testigos del suplicio a unas horas previas de su misteriosa muerte.

Abigail Hay Urrutia, tenía 30 años y fue arrestada por la policía municipal de Salina Cruz en Oaxaca por una discusión que tenía con su pareja dentro del coche. Discusión que nadie sabe si fue verdadera y si lo hubiera sido, la pregunta es por qué arrestarla como una delincuente y por qué el hombre con el que estaba no la soltaba, ni siquiera la entregaba.

El arresto con violencia, con una agresión directa, física y verbal, para ella. Una mujer que seguramente no pesaba más de 60 kilos, delgada y chiquita, pero con la suficiente fuerza para obstinarse con quien supuestamente discutía, con el “padre de su hijo” como lo dijo ella.

Vimos las imágenes, el momento, la desesperación, el coraje, y la indefensa ante una policía municipal agresiva y asesina.

Ser mujer y sentir diariamente que estás en peligro y cerca de la muerte, porque los feminicidios son más comunes, porque las muertes de cualquier mujer son tema al olvido, porque nadie reclama, nadie se ofende y ninguna política se modifica.

Seguimos corriendo el riesgo todos los días. Debanhi sigue siendo un caso sin resolver, el de ella y cientos de más. Desaparecemos, nos parten en pedacitos, nos meten a celdas y aparecemos muertas, porque con una “braga” somos capaces de ahorcarnos.

Como si nuestros calzones fueran grandes, gruesos y resistentes a la negligencia de los policías y a la impunidad de nuestro sistema judicial.

A una mujer la queman, y resulta que se quemó sola; Abigail se aferraba a la libertad y resulta que horas después se desnudó, tomó su calzón y se colgó de quién sabe dónde.

Mujeres, tan poderosas y super poderosas que somos. Tan capaces de hacer nuestro camino, de defendernos de gritos, de luchar por nuestra dignidad, de golpear a quien sea necesario para que nadie toque nuestro cuerpo o a nuestros hijos, de hacernos cargo por completo de la vida de nuestros hijos, trabajar y salir adelante.

Somos grandes humanos, somos más capaces y por eso nos matan. Porque ponemos resistencia al grito, al golpe, al jaloneo y a la humillación. Nos aferramos y Abigail sabía cómo.

Es una pena que por cada mujer que nos matan, la hombría del género masculino se hunde, se deprecia y se aborrece.

Ser mujer y tener el terror de morir - screen-shot-2022-08-24-at-200051-617x1024
Foto de redes.