Minuto a Minuto

Internacional Juez de EE.UU. prohíbe a ICE utilizar datos tributarios para localizar migrantes
El uso de datos tributarios con fines migratorios podría disuadir a millones de personas de cumplir con sus obligaciones fiscales por temor a represalias
Internacional Casa Blanca insiste en que EE.UU. y Cuba están negociando y exige prudencia a La Habana
El mensaje respondió a declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que ya se hablaba con representantes de Cuba
Nacional México amplía diálogo sobre minerales críticos con Canadá, Japón y UE, tras pacto con EE.UU.
"Tendremos un diálogo muy similar sobre minerales críticos con otros países del mundo en los próximos 60 días", indicó Marcelo Ebrard
Nacional Balacera en el Centro de Monterrey deja siete personas lesionadas
Entre los lesionados se encuentran cuatro mujeres de alrededor de 40 años, una menor de 15 años y dos hombres de 45 y 55 años
Entretenimiento El cantante británico Zayn Malik anuncia tres conciertos en México durante gira ‘Konnakol’
Zayn Malik arrancará su gira por México el 14 de junio en Monterrey, días después en Guadalajara y en la Ciudad de México
#LaPeorMamá. ¿Cómo les enseño a pedir perdón?
Foto de Archivo

Una escena común en cualquier lugar donde hay 2 o más mamás y 2 o más niños:

Llega Luisito con su mamá. – ¡Mamá! Pablito me pegó.
En automático la mamá de Pablito, muerta de vergüenza, corre por él y le pregunta – ¿por qué le
pegaste a Luisito?
– Es que me quitó mi carrito.
– No se debe de pegar. Pídele perdón, le dolió.
– No quiero.
– Le pegaste, lo lastimaste. Pídele perdón.

Mientras tanto la mamá de Luisito, mientras lo soba le dice que no debe arrebatar las cosas.
Después de unos minutos de discusión Pablito se acerca a Luisito y con los dientes apretados y mirando para el otro lado le dice: – Perdón.
¿Ustedes sienten esa disculpa sincera? Luisito tampoco.

Si ustedes tienen hijos seguramente han presenciado o vivido este tipo de situaciones y probablemente también hayan obligado a sus hijos, como alguna vez lo hice yo, a pedir disculpas. Una disculpa que no nace más que del miedo a que mamá me regañe, que no viene de donde debe venir una disculpa. De la empatía y el arrepentimiento. De pensar “creo que me equivoqué”.

Muchas veces mis alumnos (papás o mamás) me preguntan cómo hacer para que sus hijos pidan disculpas. Y como a mí me encanta dar consejos les paso al costo lo que les digo:
Los niños solo aprenden a pedir disculpas cuando las reciben sinceramente. Somos su ejemplo.

Somos padres y nos enseñaron, desde mi punto de vista de forma errónea, que somos perfectos ante los ojos de nuestros hijos; que nunca debemos pedirles disculpas.

Somos humanos. Nos equivocamos. Y con nuestros hijos mucho más, porque nadie nos enseñó a ser papás.

Si cometemos un error y hacemos como que no pasó, ¿qué creen que van a hacer nuestros hijos cuando se equivoquen?

En cambio, si cuando nos equivocamos nos acercamos y de forma sincera aceptamos nuestro error y pedimos disculpa por el mismo, nuestros hijos aprenderán a hacer lo mismo.

Equivocarse y pedir perdón no es señal de debilidad, al contrario, es una muestra de responsabilidad, yo me hago responsable de mis actos y decisiones y cuando me equivoco pido una disculpa.

Ejemplos se me ocurren muchísimos pero vámonos con uno parecido al ejemplo de Luisito y Pablito.

Supongamos que mi hijo está jugando con una pelota dentro de la casa, lo cual sabe que no debería de hacer y rompe una lámpara. Mi reacción es gritarle a todo pulmón: – ¿Cuántas veces te he dicho que no juegues con las pelotas dentro de la casa? ¿Qué no entiendes? Ve nada más lo que hiciste.

Tengo razón de estar enojada porque no siguió las reglas pero no tengo por qué herir de esa forma sus sentimientos. Él, por supuesto, se pone a llorar descontrolado.

Al rato, ya que estoy un poco más tranquila, pienso que igual y grité mucho. La mayoría de las veces tendemos a ya no decir nada cuando en realidad lo que yo debería hacer es acercarme y decirle: – Discúlpame, no debí haberte gritado así. Estaba (o estoy) muy enojada porque no seguiste las reglas y rompiste la lámpara.

Muy probablemente la respuesta que recibiré será un sincero: – Perdón mamá, no quería romper tu lámpara.

Sé que no es fácil romper con nuestras ideas pero de pronto estos pequeños cambios llevan a grandes cambios.

Espero les sirva.

Gracias por leer
#LaPeorMamá