Minuto a Minuto

Ciencia y Tecnología OpenAI lanza Astra, su modelo de ChatGPT más potente con autonomía total
ChatGPT Astra puede usarse desde la preparación de impuestos y el renderizado arquitectónico hasta el desarrollo de videojuegos
Nacional Exportaciones tecnológicas de México crecen un 148 % y superan al transporte, reporta UBS
UBS atribuye parte del salto al auge de la inversión en IA de EE.UU. y al papel de México como ensamblador y exportador de tarjetas y servidores
Nacional WTTC ve probable que México supere su meta de estar entre los cinco países más visitados
México sigue creciendo en turismo y podría entrar al top cuatro mundial si aumenta el gasto de viajeros internacionales y la inversión
Internacional Las autoridades de Los Ángeles arrestan a un hombre acusado de amenazar de muerte a Trump
Benjamin Azariah Southworth fue señalado por acosar y amenazar de violencia al presidente mediante redes sociales
Nacional Bloquean la México-Toluca en ambos sentidos; fila de autos es kilométrica
De acuerdo con el C5 del Edomex, las filas de autos varados por el bloqueo de la México-Toluca es de 3 kilómetros

Un sainete de nivel bananero: el mismísimo presidente se injerta en policía, juez, patrullero o MP y le dice a su adversario quiero meterte preso, no huyas. Un sainete, pero no de risa: de espanto. Porque lo mismo hacen Maduro, Evo Morales, Ortega, Díaz-Canel…

El sábado, Ricardo Anaya, el panista ex competidor en las elecciones de 2018 contra el actual presidente, anunció que se va de México, porque éste lo quiere meter a la cárcel y no pueda ser sea otra vez candidato en 2024, y le molestan mucho sus críticas.

Ayer, el mandatario se convirtió en Fiscalía y Poder Judicial a la vez, y le respondió a Anaya que si es inocente, que no se ampare ni huya; que se defienda con pruebas y con la fuerza de la verdad. Que podrá ser un político preso, pero o un preso político.

La aceptación pública del presidente de que quiere encarcelar a un adversario es similar a lo que hizo Evo Morales (desde el Maximato que ejerce en Bolivia) con quien lo sustituyó de manera interina en la presidencia: encarceló a Jeanine Áñez, sólo porque la odia.

Y Daniel Ortega hasta con compañeros de ruta política de toda la vida que hoy se le oponen: Dora María Téllez, quien fue una de sus comisarias; y Hugo Torres, que fue quien liberó a Ortega de la cárcel de otro dictador, Somoza, el 27 de diciembre de 1974.

Desde junio, el sátrapa de Nicaragua encarceló a ocho candidatos a la presidencia o la vicepresidencia, así como a 32 dirigentes opositores más, por “atentar contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo”.

O sea, los de Ortega también son como los reos del presidente de México: políticos presos, no presos políticos. Igual que Nicolás Maduro en Venezuela: hoy tiene en prisión a 266 opositores, según cifras de la ONG Foro Penal.

Así que no puede ser visto en México el caso de Ricardo Anaya con la relativización que se empieza a ver todo, gracias al contagio que provoca en los medios, el debate público, las redes y toda la sociedad el malbaratamiento que hace el presidente de su cargo.

Porque a Anaya le pueden seguir otros, como hicieron con sus enemigos Evo Morales, Ortega o Maduro, los tres, por cierto, fuertes aliados ideológicos del mandatario mexicano, y los tres, con estilo de gobernar parecidos al estilo del mexicano.

Por ejemplo, no se puede olvidar que, por comportarse como buena ciudadana y acudir a una cita judicial, Rosario Robles fue dejada presa después de que el MP le falsificó una licencia de manejo. Y ahí presa: sólo porque la odian.

Pero no son presos políticos. Son políticos presos.

Guardemos esa.