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Los japoneses tienen una palabra para describir las muertes relacionadas con el exceso de trabajo, karoshi. Son infartos, derrames cerebrales o incluso suicidios los que caben en esta categoría. Son alrededor de 1,400 muertes por año en la tierra del sol naciente.

¿Cuántas personas mueren en México por karoshi? Nadie lleva esta cuenta. No tenemos este registro, pero no es por falta de materia o de méritos de los connacionales. Los mexicanos trabajan 2,124 horas al año en promedio, frente a 1,598 horas de los japoneses. Nadie trabaja más horas que los mexicanos, en el registro anual que hace la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) entre sus 37 países miembros. Sólo como referencia, Alemania es el país de esta organización donde se trabajan menos horas, 1,312.

Hay una relación inversa entre horas trabajadas y nivel de desarrollo; entre la longitud de la jornada y el ingreso recibido. Pongamos el primer y el último lugar de la tabla de la OCDE. Un trabajador mexicano labora 812 horas más que un alemán, por año. Esto es equivalente a 70% más. Cuando hablamos de salario, el promedio por hora de un trabajador alemán es de 22 euros, equivalente a 514 pesos. En México, el sueldo promedio de un trabajador es alrededor de 6,250 pesos mensuales.

Con 12 horas de trabajo un alemán alcanza los ingresos mensuales de un trabajador mexicano. Estamos hablando de promedios y, para no amargarnos, dejamos fuera todo lo relacionado con prestaciones, justicia laboral y trabajo no remunerado. El aseo y mantenimiento del hogar y el cuidado de los niños, adultos mayores o enfermos implican varias horas al día. No forman parte de la contabilidad de tiempo laborado que hace la OCDE.

¿Quién dijo que el mundo era justo? No hay una forma sencilla de explicar la diferencia abismal entre la realidad del primer mundo y las demás regiones del mundo. Las mejores condiciones están en Europa Occidental, América del Norte y Japón. Ahí hay límites legales al máximo de horas que una persona puede trabajar por semana. En algunos países como Suecia incluso hay experimentos para reducir la jornada laboral a seis horas diarias. Con esta rebaja, mejora la productividad, se reducen los accidentes laborales y el stress de los trabajadores.

La mayor dotación de sangre, sudor y lágrimas corresponde a América Latina, África, Medio Oriente y el Este de Asia. En África, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que más de un tercio de la población ocupada trabaja un mínimo de 60 horas por semana. En Medio Oriente, ocho de cada 10 países permiten jornadas laborales que exceden las 60 horas semanales.

La acumulación de horas de trabajo y el complemento de las jornadas durante los fines de semana son la única manera de alcanzar el ingreso de subsistencia para muchas personas. Estamos hablando de bajos niveles de ingreso y, con frecuencia, de baja productividad. Ojo: en la productividad cuenta la actitud del trabajador, pero también la calidad de la organización en la que se desempeña, su eficiencia y el tipo de equipo con el que trabaja.

México lleva años con la medalla de oro por horas trabajadas en este informe que produce la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Queda claro que no somos flojos y también es obvio que para cerrar la brecha no basta con trabajar 50% más que los japoneses y 30% más que los estadounidenses. En lo laboral, queda claro que como México no hay dos. ¿Cómo le hacemos para dejar de ser tan peculiares y parecernos más a los países desarrollados?