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Bueno, desde el primer día de este gobierno esa cartera ha estado ocupada. En menos de tres años de gobierno son ya tres secretarios de Hacienda, así es que, sí, ya hay secretario de Hacienda.

En el caso de Rogelio Ramírez de la O, asumió el cargo desde el pasado viernes 16 de julio, sólo que apenas este martes fue ratificado por el Poder legislativo. Así que, en términos formales ya hay secretario de Hacienda con todas las de la ley.

Pero, la verdadera pregunta es si con Ramírez de la O los asuntos propios de la dependencia que encabeza se manejarán en su totalidad en su oficina o bien el presidente López Obrador seguirá dando instrucciones de ejecución al titular de Hacienda como hasta ahora.

En la comparecencia de ratificación de Ramírez de la O hay una línea que no puede pasar desapercibida en el discurso del nuevo funcionario público.

El nuevo titular de Hacienda dijo que como una condición para aceptar el cargo pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador estar informado y tener voz en todo lo que tiene impacto fiscal.

¡Pero cómo! ¿No debería cualquier secretario de Hacienda conocer esos temas por obligación? ¿No sucedía así con sus dos antecesores?

El último árbol caído, cayó hacia arriba y será banquero central. El otro regresó a lo suyo, a la academia, con la mala experiencia a cuestas, pero con la dignidad de haber dicho basta al manejo discrecional de las finanzas de la 4T.

Pero está claro que en ambos casos muchas de las decisiones que les competían se tomaban en otra oficina de Palacio Nacional, en la principal, sobre todo en temas del sector energético.

En un escenario deseable de ejercicio del poder no hay duda de que los dos secretarios que deberían tener mayor acercamiento y poder de convencimiento sobre el Presidente deberían ser el de Gobernación y el de Hacienda. Es evidente que, hasta hoy, ese no ha sido el caso.

Porque en la 4T todo es un mundo al revés. Por ejemplo, en medio de la peor pandemia en 100 años un subsecretario de Salud tenía más poder que el propio secretario, hasta que lo congelaron por inepto.

En matera energética, el despacho presidencial tiene puertas abiertas para esa pandilla de retrógrados encargados de ese sector y desde esa misma oficina solo salían las órdenes de ejecución de recursos públicos para Pemex y CFE.

Ahora, la promesa que hizo Rogelio Ramírez de la O es que ya hay secretario de Hacienda y que esa fue una de sus condiciones para aceptar el cargo.

No va a pasar mucho tiempo antes de que veamos si, efectivamente, un experto ya tiene injerencia en las decisiones de gasto del sector energético o bien todo sigue igual con miras a complicar las finanzas del país en el mediano plazo.

El paquete económico del 2022 será un referente para ver la mano de Ramírez de la O, aunque la propensión a hacer reasignaciones al ejercicio del gasto público es altamente conocida.

Ya veremos si hay orden, sumisión o un nuevo secretario en no mucho tiempo.