Minuto a Minuto

Deportes Giménez, Vásquez y Vargas se integran a la Selección Mexicana para el Mundial 2026
La Selección Mexicana detalló que los tres jugadores formarán parte de los trabajos de preparación para los dos partidos amistosos previo al Mundial 2026
Nacional CNTE bloquea accesos al Aeropuerto de Oaxaca e instala carpas
Elementos de la Sección 22 acudieron al Aeropuerto de Oaxaca para manifestarse, con lo que autoridades cerraron los accesos vehiculares
Internacional Video: Construyen estadio en la Casa Blanca para la pelea de la UFC por el cumpleaños de Trump
El recinto tendrá una capacidad para 5 cinco mil espectadores, entre ellos miembros de las Fuerzas Armadas, invitados de la UFC y Casa Blanca
Ciencia y Tecnología ¡Que no te estafen en este Hot Sale 2026! SSPC emite guía para compras seguras
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana emitió una serie de recomendaciones para no sufrir fraudes en el Hot Sale 2026
Internacional ONU afirma que el mundo enfrenta el “mayor número de conflictos” desde 1945
El secretario general de la ONU, António Guterres, recalcó que el gasto militar se ha disparado a niveles récord en el mundo

El dinero se lleva mal con la democracia. Las campañas democráticas son caras y no hay país que pueda congratularse de haber resuelto satisfactoriamente el problema de cómo financiarlas.

El problema no es menor: evitar que los ricos decidan con su dinero quién tiene mejores campañas y se compren candidatos como se compran viajes a la luna. Puestos a hacer campañas en sociedades grandes y complejas, no hay dinero que alcance. Siempre hace falta algo más en qué gastar.

Lo cierto es que los candidatos que no tienen dinero para sus campañas llevan mucha desventaja, no compiten o compiten mal.

Nos resulta familiar, pero no deja de ser una impudicia, que los candidatos estadunidenses recojan dinero para sus campañas entre donantes privados, y que el que junta más dinero trague más pinole… y haga más compromisos.

Democracias europeas reconocidas han tenido escándalos porque los gobiernos buscan la manera de financiar a sus partidos mediante mecanismos de gasto público en los que algo se canaliza para sus organizaciones de parte de empresas y contratistas beneficiadas.

El caso de México es triste porque un sano, aunque caro, punto de partida en la materia dio lugar a uno de los sistemas de financiamiento más dobles e inauditables que hay.

México decidió que campañas y partidos se pagaran con dinero público, salvo 10 por ciento, de modo que ni el dinero legal de los empresarios ni el ilegal de los narcos entrara al juego. Desde entonces, 1997, se dedica un dineral a campañas y partidos, pero los partidos buscan y reciben también, ilegalmente, inauditables cantidades de Dinero bajo la mesa, como se titula el libro sobre este fenómeno escandaloso, escrito por María Amparo Casar y Luis Carlos Ugalde (Grijalbo).

La razón de fondo que explica este desastre es que los partidos de la democracia mexicana no cumplen la ley que los rige en esto: todos tienen sus buscas multimillonarias por fuera.

Digo todo esto a propósito de las sanciones que acaba de imponer el INE por irregularidades en las elecciones del 6 de junio. No contentos con ocultar el dinero que reciben bajo la mesa, los partidos tampoco rinden cuentas del que les ponen legalmente en ella.