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Más que en Argentina, para ver qué viene en México hay qué ver que pasó en Bolivia con Evo Morales y qué pasa en Venezuela con Maduro y Nicaragua con Ortega. Viene, por ejemplo, que las ONGs registren ante el gobierno el financiamiento que reciben y de dónde.

El presidente ya adelantó:

“Es una vergüenza que abogados mexicanos estén de empleados de empresas extranjeras que quieren seguir saqueando a México. Ojalá vayan internalizando que eso es traición a la patria”.

Y ayer, Maduro anunció que desde el sábado las ONG venezolanas tienen que presentarle a su gobierno un listado de sus miembros, de sus fuentes de financiación y sus movimientos bancarios en el exterior.

Antes, hace dos semanas, Ortega dictó en Nicaragua la Ley de Regulación, que obliga a registrarse ante la policía a las organizaciones que reciben dinero de empresas extranjeras, por considerar que es antipatriótico e inmoral recibir dinero extranjero.

Para el presidente de México es también esencial cortar el financiamiento independiente de toda organización o empresa. Incluso, ya reprendió a medios de prensa, como Animal Político, que reciben recursos de las fundaciones Ford y Kellogg.

La idea del gobernante mexicano es incapacitar a la sociedad civil para que sea incapaz de enfrentarse al sistema político de mando único que él construye de manera acelerada, basado en el manejo discrecional del dinero público, desde la mesa del desayuno.

Es lo que hicieron ya Ortega y Maduro con las ONGs para acallarlas, porque éstas son las que documentan y denuncian la continua violación de los derechos humanos, la catástrofe económica y la captura del órgano electoral y de los tres poderes en Nicaragua y Venezuela.

Por ejemplo, fue por el trabajo de captación de hechos, de datos y de denuncias de la sociedad civil venezolana que la Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional pudieron acusar a la dictadura de Maduro por crímenes de Lesa Humanidad.

Y el presidente mexicano ya adelantó un tramo importante en su aplastamiento de la sociedad civil, al prohibirle el financiamiento a través de los fideicomisos que canceló y que, antes de su gobierno la financiaban en buena medida.

Aquellos fideicomisos prohibidos aportaban 68 mil millones de pesos a científicos, creadores culturales atletas participantes en Juegos Olímpicos, becarios de estudios de posgrado, damnificados de desastres naturales…

Lo que sigue al cierre de fideicomisos es la prohibición de financiamiento a las ONGs, para continuar con la construcción de este sistema de gobierno basado en el control territorial, de la prensa, del iris de los ojos y la huella dactilar de los votantes…

Y en capturar al INE tras la elección de junio.

Entonces México entrará, para qué jugar con las palabras…

En un gobierno dictatorial.