Minuto a Minuto

Internacional Sirvió con dedicación inquebrantable: Carlos III lamenta la muerte del rey Harald V
El rey Carlos III recordó a su primo, el rey Harald V, como quien guió a Noruega con calidez y humildad a través de tiempos de grandes cambios
Internacional Trump acusa a las grandes procesadoras cárnicas de monopolio y ordena desregular el sector
Trump acusó a las 4 grandes procesadoras cárnicas de EE.UU. de hacer "la vida miserable" a los ganaderos y rancheros estadounidenses
Internacional León XIV alerta de la dificultad de Estados para controlar a gigantes privados de la IA
El papa León XIV pidió actuar de manera que "el bien de la familia humana no se sacrifique por intereses privados"
Nacional Clima hoy viernes 28 de agosto de 2026 en México: ¿Dónde se esperan lluvias fuertes?
El SMN espera lluvias fuertes para el viernes 28 de agosto de 2026 en la mayor parte de la República Mexicana
Nacional Publican en DOF financiamiento del INE para 2027, ¿cuánto dinero recibirán los partidos políticos?
Este es el monto que el INE dará a los partidos políticos nacionales, rumbo a las elecciones 2027

Hoy hace un año, El Piojo Herrera tocó el cielo en una tarde simbolizada por una imagen fantástica. El defensa Paul Aguilar saltó para abrazarlo después del segundo gol contra Croacia y derribó al técnico de la selección, enloquecido porque lo increíble se estaba haciendo realidad en el Mundial de Brasil. El triunfo rotundo, güevudo y muy divertido.

Luego las aguas regresarían a la normalidad de derrotas, empates y algunas victorias. La gris regularidad del futbol mexicano. El problema para El Piojo es que parece que nunca se enteró de lo que Mario Vargas Llosa escribe en el libro La civilización del espectáculo: que los espectadores de este tiempo son crueles, no tienen memoria y, por tanto, tampoco remordimientos.

Christian Martinoli, otro fenómeno de nuestra sociedad del espectáculo, me dijo ayer a propósito de su interesante enfrentamiento con El Piojo por las miserias en la Copa América, que las cosas le empezaron a explotar dos domingos atrás, cuando tuiteó a favor del Partido Verde en pleno día de elecciones.

Martinoli podría tener razón, pues supongo que pocos mexicanos pensarán que el fervor del técnico por el Verde se deba a las convicciones políticas y no al dinero. Percepción que empeora con el dato de que 93% de los electores no apoyan al Verde.

Pero creo que la crisis de El Piojo tiene que ver, más bien, con el hecho de que sí creyó que podría decir y hacer cualquier cosa siempre. Que la vida le deparaba un perpetuo aplauso del espectador por interpretar a un personaje complaciente y autosatisfecho, que además mentaba madres como nadie: por ser un gran histrión.

Y, en efecto, se sirvió de su fama para hacerse más famoso y rico. Y hacer más famosos a políticos como el chiapaneco Manuel Velasco. Y más ricas a instituciones como la Federación Mexicana de Futbol. En una circunstancia así, es incontrovertible lo que Martinoli me dijo ayer: “Por un minuto de fama, El Piojo hace lo que sea”.

La súbita decadencia de El Piojo como figura del entretenimiento y la frivolidad no es muy distinta, digamos, a la del Vicente Fox dicharachero y alegre de la campaña del 2000, comparado con el Presidente de la República que arrastraba la lengua a partir del 2002. Y podría servir de alerta a grandes histriones que pronto deberán darle resultado a ciudadanos, no a espectadores. Pienso en El Bronco que se asume como estelar de un chilaquili western de los hermanos Almada, en Cuauhtémoc Blanco del “me los chingué”.

La generalización de la frivolidad puede ganar elecciones. Pero el encanto se rompe en cualquier momento. Entonces el histrión deja de ser rey para quedar a merced, no de espectadores, sino de ciudadanos enfurecidos.

Aguas, histriones.

MENOS DE 140. Envalentonado por el 7 de junio, Morena quiere la rectoría de la UNAM. Fernando Pérez Correa es la carta.

 

[email protected]