Minuto a Minuto

Nacional “Hay muchísimas fake news”: Sheinbaum niega que use drogas
Sheinbaum negó el señalamiento de una periodista que aseguró que la mandataria usaba drogas, en específico que fumaba mariguana
Nacional Suben a siete los muertos por ‘Rachel’ en Baja California
Las autoridades señalaron que tres personas siguen sin ser localizadas: un adolescente de 17 años y dos mujeres, una de 23 y otra de 42 años
Nacional Diputados aprueban en lo general cambios al ISR; sesión continuará este miércoles
Entre los cambios señalados se encuentra la eliminación de deducciones para empresas con ganancias superiores a 50 millones de pesos
Nacional SEP celebra fallo de la Corte sobre venta de “comida chatarra” en planteles educativos
El titular de la SEP, Mario Delgado, destacó que, con esta determinación, la medida se mantiene vigente en todas las escuelas del Sistema Educativo Nacional (SEN), desde educación inicial hasta el nivel superior
Nacional Veracruz impulsa su campo y ganadería para fortalecer la soberanía alimentaria nacional
El gobierno de Veracruz fortalece la agricultura y ganadería con maquinaria gratuita, centros lecheros y sanidad animal para respaldar la soberanía alimentaria

Fue particularmente escandaloso para mí escuchar a Lorenzo Córdova, presidente del INE, hombre cuyo refinamiento intelectual y personal conozco, y admiro, utilizando el lenguaje que usó en la conversación ilegal que le grabaron.

Se burla ahí del español de infinitivos que usa el representante de una comunidad indígena. Pero el verdadero escándalo de la grabación no estuvo, para mí, en el medio español del caricaturizado, sino en el medio español que hablaba el caricaturista. Oír esas muletillas deleznables en boca del presidente del INE me escandalizó.

Tanto, supongo, como se escandalizarán muchos fieles de nuestra mesa televisiva de los lunes en La hora de opinar, cuando, para hacernos los sinceros, los radicales, los elocuentes o los graciosos echamos al aire palabrotas.

Supongo que lo mismo sucede en muchos lectores cuando cabeceadores o articulistas introducimos en nuestros textos sonoras imprecaciones para ganar la atención de los lectores y hablar, como entre iguales, a mentadas.

La proclividad que hay en las redes sociales a convertirlo todo en un torneo de insultos apenas puede exagerarse. Y qué decir de los comentarios que aparecen en nuestra página web, debajo de los artículos de sus colaboradores.

Todo esto no me parece un síntoma de libertad expresiva, sino una especie de contracción léxica y moral del lenguaje público.

Es encerrarlo todo en el espacio opresivo y ciego de la mentada, un escalón debajo de la cual termina el lenguaje y empiezan las interjecciones y los gritos.

Me hago cargo del espíritu conservador que recorre mi escándalo. Pero el desarreglo verbal del presidente del INE ha sido como un espejo cercano y me ha puesto a pensar solemnemente.

Me ha convencido de que quienes tienen un papel público que jugar con su lenguaje tienen que jugarlo con calidad y rigor, y con la mayor altura de que su lenguaje es capaz, incluso si es para hablar de carnes, e incluso cuando se habla en privado.

Si los ojos son el espejo del alma, el lenguaje es el espejo de la sociedad. Por donde van las palabras irán tarde o temprano los hechos, y nuestras palabras, públicas y privadas, parecen ir hacia abajo.

[email protected]